En el pasado Congreso Mundial de Educación Sexual conocí a Heather S. Howard, una sexólga y facilitadora de salud cuerpo-mente de Estados Unidos, fundadora del Center for Sexual Health and Rehabilitation —centro de salud sexual enfocado en personas con condiciones de salud que afecten su vida sexual o limiten sus opciones— ubicado en San Francisco, California, donde ofrece educación sexual, consultas y trabajo grupal, de pareja, individual y para profesionales de la salud con el que enseña cómo reintegrar las posibilidades eróticas en procesos de recuperación o padecimientos diversos.
La doctora Howard ha trabajado varias plataformas que se pueden utilizar gracias a la tecnología digital en cualquier lugar del mundo, además de contar con una línea de productos pensada específicamente para gente que necesita ayuda para mantener la pasión encendida más allá de diagnósticos y tratamientos.
Su página es https://ergoerotics.com, nombre con el que se conoce a la aplicación de opciones ergonómicas en la actividad erótica. Por ejemplo, es muy útil para quienes tienen una lesión temporal en alguna parte del cuerpo y no logran llevar a cabo varias posturas sexuales, para los que tienen una enfermedad crónica o una condición permanente de dolor, para personas con diversidad funcional o quienes sienten el peso de la edad pero no desean ver limitadas sus posibilidades sensuales.
Entre los objetos que vende se encuentran cojines con diferentes formas, alturas y diseños que pueden ponerse en la espalda, bajo las piernas, en los brazos o, como las mesas de masaje, tienen un orificio para colocar la cara y que el tronco tenga un mejor soporte. También cuenta con dilatadores vaginales y anales que se introducen antes del pene para que sea progresiva la penetración; anillos inflables para colocar durante posiciones que requieran estar sentados, juguetes sexuales y lubricantes, soportes para la cama y la ducha y, lo que me pareció único, una biblioteca digital de videos que muestran, con personas reales (con ropita), todos los posibles acomodos que se pueden realizar según padecimiento o lesión.
La Library of Ergonomic Sexual Positions tiene numerosos videos en donde Heather acompaña a sus modelos y va indicando cómo acomodarse para facilitar el encuentro erótico, disminuir el dolor y asegurar una buena exploración de las posibilidades sexuales en pareja o en solitario.
Me gusta que los educadores sexuales estemos en una nueva era en donde las cosas deben decirse, mostrarse y trabajarse de manera directa, clara, sin que los miedo o prejuicios limiten la labor. El que exista una librería como ésta (que se puede comprar en cualquier lugar del mundo) me parece un gran acierto que se debe compartir, porque siempre hay posibilidades que nos ayuden a gozar de una buena vida sexual.
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Apuntes sobre el dolor pélvico
Quienes han padecido algún tipo de dolor saben que éste puede ser incapacitante de muchas maneras: ya sea porque la persona no se puede mover, porque se siente mejor al estar en reposo que en actividad, porque padece depresión debido a su situación y eso le ha quitado las ganas de hacer las cosas cotidianas o porque está esperando que pase el mal para reanudar sus acciones cotidianas.
En este estado se deja de pensar en la vida sexual o se pone en pausa, creyendo que no es importante contemplarla hasta pasado el trance. En el caso de padecimientos crónicos, la historia es aún más terrible, porque quienes los sufren eliminan, en muchos casos, toda posibilidad de sentir placer. Si el malestar está directamente relacionado con lo que involucra a la respuesta sexual humana, peor aún.
El dolor pélvico es una situación que se presenta con cierta frecuencia en mujeres y tiene varios orígenes, aunque en general termina siendo una barrera para tener una vida erótica buena. El síndrome de dolor pélvico crónico genera dolor cuando se está teniendo sexo, además de estrés. La dispareunia (dolor antes, durante y/o después de la penetración) hace que muchas mujeres se olviden de tener pareja. Problemas con los músculos del suelo pélvico, vaginismo, dolor en la entrada vaginal o en la vulva, daños en los nervios de la zona y otras afecciones pueden generar este malestar que no siempre se diagnostica correctamente.
En ciertos casos se puede curar, mientras que en otros se debe buscar tratamiento y aprender a modificar los hábitos y actividades eróticas para suavizar el malestar. Algunos de ellos son muy sencillos, como el uso de lubricantes o aceites sensuales desde el inicio del encuentro erótico, el empleo de cojines y conocer las posturas que son más cómodas. Es importante también hacer el momento divertido, ir preparando la anatomía y comprender que para tener placer no es obligatoria la penetración. Hay muchas cosas que se pueden hacer para mantener el deseo sin que eso implique pesar. La participación de profesionales en sexualidad siempre será de gran ayuda.
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