La medicina aeroespacial es una especialidad que se enfoca en la salud de los tripulantes y pasajeros de vehículos aéreos y espaciales, así como de las personas que apoyan la operación de dichos vehículos. A diferencia de la mayoría de los médicos que evalúan y atienden a personas con enfermedades anormales en entornos terrestres, los especialistas en medicina aeroespacial evalúan y ayudan a personas sanas y con fisiología anormal a funcionar de manera óptima en entornos no terrestres, remotos, aislados, extremos o cerrados bajo condiciones físicas y psicológicas de estrés.
Así como Estados Unidos tiene a la NASA, nuestro país tiene a su contraparte similar. La Agencia Espacial Mexicana (ver aquí) es un organismo público descentralizado del Gobierno Federal y sectorizado en la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. La AEM en conjunto con la prestigiosa Academia Mexicana de Medicina, lanzaron un libro enfocado en su totalidad a la medicina espacial y es único en su tipo, ya que es el texto más completo sobre ese tema en nuestro país y quizá de Latinoamérica.
La Medicina Aeroespacial es única entre las especialidades médicas debido a las características físicas del entorno en el que se lleva a cabo el vuelo, la necesidad de garantizar que los pasajeros estén en condiciones de volar, la necesidad de optimizar la salud, la seguridad de la tripulación y los pasajeros en el vuelo. Los estresores ambientales aeroespaciales que afectan a los humanos incluyen hipoxia, presión atmosférica reducida, temperaturas extremas, aceleración breve y sostenida, radiación ionizante y microgravedad.
El departamento de fisiología de la UNAM, menciona que en cuanto al espacio, el Human Research Program de la NASA, al igual que diversas agencias espaciales internacionales, han dividido en cinco categorías los grandes peligros a los que se enfrentará el ser humano en un vuelo espacial de larga duración ya sea en un viaje a la Luna, Marte u otro destino. La Facultad de Medicina UNAM ofrece a sus alumnos de tercer y cuarto año la materia optativa de Medicina y Fisiología Aeroespacial.
Los médicos aeroespaciales a menudo se capacitan en múltiples disciplinas, como medicina interna, medicina familiar, medicina de emergencia, oftalmología, otorrinolaringología y psicología. Con cinco programas de residencia acreditados en Estados Unidos, la medicina espacial es una opción profesional atractiva para los médicos que desean practicar la medicina preventiva u ocupacional con desafíos únicos.
El espacio causa estragos graves en los huesos, músculos, órganos, ojos y oídos, lo que puede provocar pérdida ósea, muscular, función cardíaca reducida y ceguera.
Además, los médicos consultan con ingenieros para desarrollar el equipo adecuado para promover la seguridad una vez que las personas despegan.
A cientos de miles de kilometros del hospital más cercano, los médicos espaciales necesitarán tecnología médica avanzada: dispositivos miniaturizados para realizar cirugías mínimamente invasivas; ayudantes de robots con manos firmes; sistemas médicos inteligentes que pueden diagnosticar y tal vez incluso tratar enfermedades así como capacidad de telemedicina que permitirá al director médico de la nave consultar con expertos en la Tierra.
Las tecnologías necesarias para la exploración a largo plazo del sistema solar son similares a las necesarias para brindar atención médica de calidad a una comunidad rural aislada. Muchas de estas capacidades ya existen, al menos en alguna forma temprana. Pero los investigadores quieren hacerlos más pequeños, más livianos, más eficientes energéticamente, más inteligentes y más efectivos.
victor.andradeca@anahuac.mx
* El autor es médico investigador del movimiento Ciencia Previene Violencia, una iniciativa del Instituto de Salud Pública Anáhuac, Universidad Anáhuac México.