A Rosalina Taboada Gaytán
“Si no te fijas en la cabeza que
tienes que buscar lograr
lo inalcanzable, entonces
para qué estás organizado”.
Álvaro Aguilar Ayón
“El pasado miércoles 9 de septiembre, despedimos con mucho cariño y consternación -junto a cientos de personas- al querido ‘Inge’ Álvaro, como lo llamaban en la Tosepan, a uno de los seres humanos más congruentes y sencillos que me ha tocado conocer. Entre lágrimas, abrazos, pan,café, sol, flores, copal, discursos en náhuat y en español. Oraciones, cantos y música de banda de viento, le dimos un ¡hasta pronto! a este gran luchador social que ‘se nos fue’ o que ‘se nos adelantó’ de manera inesperada y sorpresiva, con un adiós justo y necesario. donde cada uno de los presentes pasamos a darle un último abrazo y rendirle un homenaje más que merecido”.
Son las palabras con sentimientos encontrados que David Pérez Olmedo, titular de el Cecamba: Centro de Capacitación de Música de Bandas en Puebla, nos compartió en esta primera parte de la amable entrevista que nos concedió para esta colaboración.
“Tuvimos la oportunidad de conocer a Álvaro, gracias al acercamiento con la Tosepan, resultado del compromiso que realizamos, conjuntamente, el asesor Víctor Bacre y un servidor, cuando establecimos un convenio de colaboración cultural-musical entre el Cecamba, que tengo la oportunidad de dirigir desde hace 10 años. Después de algunas charlas y trámites, se dio vida a un proyecto musical para niños y jóvenes de Cuetzalan, que consistió en la apertura de un nuevo centro educativo musical Cecamba en el Estado de Puebla. ‘Este sueño utópico’ (palabras recurrentes de Álvaro) dejó de serlo para todos y cada uno de los integrantes y responsables de ambos organismos, gracias a las coincidencias de trabajar desde la comunidad, la escucha al otro, el consenso y la lucha social, así como la búsqueda del bien común y del buen vivir”.
“Nació Cecamba Yeknemilis(vida buena) en el año 2015 con la creación de la banda de viento infantil y juvenil en esta joya de la Sierra Norte para alimentar las almas y los corazones. Con música interpretada por tubas, barítonos, trombones, cornos, trompetas, saxofones, clarinetes, flautas y percusiones. Cuando la banda comenzó a dar sus frutos, Álvaro (con esa visión de ofrecer creaciones de síntesis cultural) nos propuso la transcripción de música de la región. Y fue así que decidimos elaborar los arreglos y adaptaciones de dos Xochipitsahuas y el vals Lupita de Miguel Alvarado Ávila, en la pluma, para las transcripciones del maestro Lucino Jiménez Apolinar, como parte del rescate de música tradicional que Cecamba tiene dentro de sus objetivos”.
“Cuando nos enteramos de la partida de Álvaro, decidimos viajar a Cuetzalan encontrando su velorio en el Kalta, donde emergen las ideas y lo consensos, donde suena la música en sus salones y en su Nejkomit (olla de abejas), donde se comparte el pan y se dan encuentros y saludos. Aquí mismo, le interpretamos entre maestros y alumnos de Cecamba varias piezas musicales…”
(Continuará).