A Jorge Medina Viedas
Cliserio Mora Mora llegó interno al IT y nos refiere: “La maestra Rosita fue una persona muy completa y muy agradable como profesora y como ser humano. Quería a todos los alumnos y, tal vez un poquito más a los internos; especialmente nos atendía a los que por distancias físicas o por razones diversas, nuestros padres no nos visitaban. Fue nuestra madrina de primera comunión de todos y si era necesario, nos daban clases especiales y miraba que los demás maestros lo hicieran para que no nos atrasáramos y tuviéramos igual aprendizaje y desarrollo que los externos. Ni se diga de nuestra alimentación y vestido, así como del esparcimiento, deporte y de la formación ética y religiosa, pero sin imposiciones y si con convencimiento y libertades. Era como una madre para todos nosotros. Fue la mejor maestra siempre preocupada por nosotros, como si fuéramos sus hijos. Y a mí, hasta su escritura y sus modales, se me hacían de la mejor persona que conocí y traté en esos tiempos tan importantes para nuestra formación y desarrollo, tanto espiritual como físicamente. En síntesis: una gran mentora y un ser humano inolvidable”.
Por otra parte, nosotros -en los que me incluyo-, tuvimos los aprendizajes, las vivencias y la convivencia armónica productiva que, ya en la enseñanza secundaria, recibimos y tuvimos a bien-por medio del participar y el constituir junto con el equipo humano, académico y administrativo organizado y liderado por Jesús Pérez Torreblanca- el formar y crear, directa e indirectamente, de inicio y de continuidad, el modelo e institución educativa llamado Escuela Secundaria Federal “Antonio Audirac” (Esfaa) que él, Pérez Torreblanca, formó y coordinó para hacer de ella una de las mejores instituciones educativas regionales.
Junto al Cepmac, al Instituto Pacelli, al “María Estuardo-Verbito”, a la “Eufrosina Camacho-Anglo Español”, verdaderas joyas educativas del Totonacapan y distinguidas herederas culturales del “Liceo Teziuteco” que, a su vez, fue el centro educativo y cultural más importante de la región serrano-costeña impulsado por los hermanos Audirac y con la influencia del primer modelo normalista del país: del mentor Rébsamen y su modelo francés pedagógico, irradiado de Xalapa a Teziutlán.
Pérez Torreblanca y Molina Bonilla así lo valoraron y aplicaron en las aulas y en el funcionar interno y externo, para fortuna de nosotros, alumnas y alumnos que tuvimos la dicha, oportunidad y el distingo de ser parte fundamental y complementaria de ese gran logro educativo, ético, formativo, cultural y social.