Cuando la luz se va en Altamira, la calle responde

Tamaulipas /

Hace años los servicios básicos parecían competir silenciosamente entre sí para definir cuál era el más importante para una comunidad.

El agua, drenaje, recolección de basura, alumbrado público y energía eléctrica. Todos indispensables… hasta que fallan.

Pero existen épocas del año donde las prioridades cambian brutalmente y el calor termina convirtiendo la electricidad en algo más cercano a la supervivencia cotidiana que a una simple comodidad doméstica.

Un apagón en temporada fresca puede generar molestia.

Un apagón bajo temperaturas sofocantes puede convertirse rápidamente en desesperación social.

Eso ocurrió recientemente en Altamira, donde miles de familias quedaron sin energía eléctrica durante varias horas en medio de intensas temperaturas.

El colapso terminó provocando bloqueos en la carretera Tampico-Mante, una reacción que para muchos podría parecer exagerada… hasta entender lo que realmente significa quedarse sin luz en pleno calor extremo.

Cuando la electricidad desaparece también desaparece buena parte de lo indispensable.

Se apagan abanicos y climas, la comida comienza a echarse a perder, los teléfonos dejan de cargarse y el internet desaparece.

Y aparece algo todavía más delicado: la sensación de abandono.

La gente puede soportar muchas cosas, lo que difícilmente soporta es sentir que enfrenta sola el problema.

Muchas veces el enojo ciudadano no explota únicamente por la falla inicial. Se detona por el silencio posterior, la ausencia de información y la incertidumbre.

Por no saber cuándo volverá la normalidad mientras el calor sigue castigando casas, colonias y familias enteras.

En ese punto, la protesta deja de verse radical y comienza a parecer lógica.

Las carreteras bloqueadas terminan convirtiéndose en una especie de último timbre de emergencia ciudadano.

Porque mucha gente siente que si no paraliza algo, simplemente nadie la escucha.

Los apagones ya no parecen accidentes aislados de verano. Comienzan a sentirse recurrentes.

Y eso inevitablemente se convierte en un problema político y social.

Cuando los servicios básicos fallan constantemente, la molestia deja de quedarse en redes sociales y termina saliendo a las calles.

Porque muchas personas sienten que solamente bloqueando una avenida o carretera logran existir para la autoridad.


  • Víctor Hugo Martínez

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