El estigma de “tata Tamaulipas”

Tamaulipas /

El gobernador Américo Villarreal ha decidido dar un paso al frente en la batalla por la narrativa de seguridad.

En la segunda emisión de su programa “Diálogos con Américo”, el mandatario defendió una reducción del 87% en homicidios dolosos bajo su administración.

Sin embargo, más allá de las cifras, Villarreal subrayó una urgencia política: eliminar el estigma de “tata Tamaulipas”, ese sobrenombre asociado a los episodios de narcoviolencia que por años han marcado al estado.

“Estamos trabajando todos en forma conjunta para quitarnos estos estigmas”, afirmó el mandatario, señalando indicadores como la baja en el robo de vehículos, que pasó de 15 mil unidades anuales a cerca de 7 mil.

El mensaje oficial es de avance sustantivo y de una percepción ciudadana que, según sus palabras, mejora día con día frente a quienes llama "ingenieros del caos".

Pero este optimismo estadístico choca de frente con un cuello de botella en la operatividad: la crisis de reclutamiento.

Mientras el Gobernador presume una caída drástica en la violencia, la realidad cuenta otra historia.

De acuerdo con datos oficiales, el 65 por ciento de los aspirantes a la Guardia Estatal son rechazados.

Esta cifra revela una paradoja peligrosa.

Para que la estrategia de seguridad sea sostenible y logre borrar definitivamente el sello de “tata Tamaulipas”, se requiere un brazo operativo sólido.

No obstante, la alta tasa de rechazo evidencia que el Estado no está logrando integrar a sus filas a la mayoría de quienes levantan la mano.

Ante este déficit, se ha reconocido la necesidad de buscar mecanismos para que más jóvenes logren ingresar, planteando incluso la posibilidad de flexibilizar los requisitos para no frenar la incorporación de nuevos efectivos.

Aquí es donde el discurso de "paz como camino" encuentra su mayor obstáculo.

Si para combatir el déficit se opta por relajar los estándares de ingreso, el riesgo de comprometer la profesionalización de la Guardia Estatal es real.

El estigma no se quita solo con pódcasts o ceremonias de honores a la bandera; se elimina garantizando que quienes vigilan las calles sean los mejores perfiles posibles.

Una paz que presume números bajos en homicidios pero que sufre para llenar sus vacantes de seguridad es una paz que aún camina sobre hielo delgado.


  • Víctor Hugo Martínez

LAS MÁS VISTAS

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.