El 14 de febrero en teoría se celebra el amor. Pero en política, como en la vida, no siempre es romántico: a veces es estratégico, calculado y hasta clandestino.
En Tamaulipas abundan las relaciones de ese tipo. Amores de conveniencia. Pactos que se juran eternos mientras dure el presupuesto. Y amistades que florecen justo cuando se acerca una elección.
En estos días no faltan los detalles: flores, mensajes cursis, promesas de “siempre contigo” y fotos para presumir estabilidad.
En la política ocurre igual. Hay alianzas que se anuncian como matrimonio perfecto, aunque todos sepan que detrás hay diferencias, celos y acuerdos firmados con lápiz… por si hay que borrar después.
Porque el verdadero San Valentín político no se celebra con chocolates, sino con posiciones.
Y los “te quiero” no se escriben en cartas, se escriben en nombramientos, contratos, direcciones y candidaturas.
Lo curioso es que en el amor real, cuando algo se rompe, duele. En el amor político, cuando algo se rompe, se negocia.
Aquí nadie termina: aquí se reacomodan. Lo que ayer era traición, mañana se llama reconciliación institucional. Lo que ayer era adversario, mañana se vuelve “compañero de proyecto”. Y lo que ayer era discurso de principios, hoy se ajusta al pragmatismo.
En este 14 de febrero también hay parejas furtivas. Esas que se critican en público pero se entienden en privado. Se lanzan indirectas en tribuna y luego se mandan guiños en lo oscuro. Se atacan para la foto, pero se abrazan cuando nadie los ve.
Como seguramente ocurre en los entramados de la estructura del gobierno morenista del estado, rumbo a la sucesión del gobernador Américo Villarreal Anaya, las muestras de “cariño” están a la orden del día.
Desde Nuevo Laredo, pasando por Reynosa y Matamoros, Ciudad Victoria y hasta la zona sur de la entidad los suspirantes, mujeres y hombres, se dicen amados por el pueblo bueno, pero como suele suceder en la política mexicana, solo el que cuente con el afecto del poder será el ungido.
Porque en política, como en los moteles del poder, lo importante no es lo que se dice… sino lo que se acuerda.
Así que sí, hoy en los festejos del Día del Amor, en Tamaulipas el verdadero romance no está en las calles: está en los pasillos, en las oficinas, en las reuniones discretas y en esas sonrisas que huelen a negociación.
Y como en todo amor interesado, la pregunta no es si durará… sino cuánto costará.