Tamaulipas, tiempo de juntar piedras

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Hay un viejo principio de supervivencia en la política: cuando el enemigo asedia, el bando atacado se repliega, guarda silencio y se dedica meticulosamente a juntar piedras.

No para lanzarlas de inmediato, sino para acumularlas, esperando el momento exacto en que el calendario juegue a su favor y el conflicto generalizado estalle.

Tamaulipas acaba de inaugurar formalmente su proceso electoral rumbo al 2027.

Las reglas del Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM) dictan que aún faltan meses para las precampañas oficiales, los mítines y las boletas.

Sin embargo, en la realidad subterránea del poder, la verdadera guerra civil ya comenzó y los contendientes llevan tiempo llenando sus arsenales.

Hoy está de moda litigar en las plataformas digitales y apelar al tribunal de la opinión pública.

No obstante, las revelaciones oportunas obligan a cuestionar los silencios en la función pública.

El fenómeno de la justicia tardía desnuda una práctica sistémica: la información concebida no como rendición de cuentas, sino como pólvora de reserva para negociar o demoler en el futuro político según convenga al interés de grupo.

En este tablero, el fantasma de Sergio Carmona se consolida como la gran cantera de donde ambos bandos, azules y guindas, extraen sus proyectiles.

Por un lado, la sorpresiva reaparición de exfuncionarios arrojando metralla por contratos impuestos sacude las estructuras de la oposición.

Por el otro, las investigaciones y expedientes abiertos que alcanzan a liderazgos nacionales y locales del oficialismo reviven los cuestionamientos de financiamientos paralelos en la entidad.

En esta historia de sombras no hay santos ni víctimas desinteresadas; hay municiones para una guerra cruzada de demolición de cara al 2027.

Todo parece indicar que las próximas elecciones en la entidad no se definirán en las plazas públicas con discursos decorosos, debates de altura o promesas de bienestar.

La guerra que se avecina será de desgaste implacable, donde las facciones medirán la resistencia de las fortalezas contrarias.

Veremos a actores de todos los colores replegarse, aguantar candela y administrar los daños, no por debilidad, sino porque están ocupados acumulando municiones en la sombra.

En la política todo tiene su tiempo. Y hoy, en Tamaulipas, el tiempo de esparcir las piedras ha terminado; ha comenzado, formalmente, el tiempo de juntarlas.


  • Víctor Hugo Martínez

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