Tanto espacio entre dos dedos

Tamaulipas /

Cabe entre dos dedos, pesa unos cuantos gramos y, visto a la distancia, parece demasiado pequeño para haber ocupado tanto espacio en la vida de millones de personas.

Sin embargo, pocas cosas han acompañado tantas historias como ese cilindro de papel que durante generaciones apareció en patios escolares, fiestas, cafeterías, oficinas, cantinas, salas de espera y conversaciones interminables.

Casi todos lo conocimos.

Algunos apenas de vista.

Otros en la adolescencia, cuando parecía que sostener uno entre los dedos era una forma de parecer mayor, más interesante o simplemente parte del grupo.

Llegó sin invitación y sin presentaciones formales.

A veces apareció detrás de una secundaria, en una reunión de amigos o en la mano de alguien que parecía saber más de la vida que nosotros.

Y desde entonces cada historia tomó un rumbo distinto.

Hubo quienes lo probaron una vez y jamás volvieron a verlo.

Otros construyeron una relación de años que terminó acompañando estudios, trabajos, amores, fracasos, celebraciones y preocupaciones cotidianas.

Para muchos fue compañero de desvelos, viajes y largas jornadas laborales.

Para otros terminó convirtiéndose en una dependencia silenciosa de la que costó décadas desprenderse.

Y a algunos, incluso, les costó la vida.

Resulta curioso que algo tan pequeño haya tenido una presencia tan grande.

Porque el cigarro no sólo forma parte de hábitos personales. También sigue dejando huella en distintas generaciones.

Hubo una época en la que fumar era normal. Tan normal que aparecía en películas, fotografías familiares, oficinas, restaurantes, autobuses e incluso hospitales.

Hoy el escenario es distinto.

Las nuevas generaciones crecieron en un mundo donde fumar dejó de verse elegante, sofisticado o rebelde. El cigarro fue expulsado poco a poco de los espacios públicos y de buena parte de la cultura popular.

Aun así, sigue presente, aunque cada vez en menos espacios.

Porque antes de convertirse en estadística, campaña de salud o advertencia en una cajetilla, ha sido parte de la historia personal de millones de personas.

Algunos lograron despedirse de él.

Otros siguen intentando hacerlo.

Y algunos más todavía cargan las consecuencias de aquella relación que comenzó cuando parecía imposible imaginar que algo tan pequeño pudiera dejar una huella tan grande.

Quizá por eso resulta difícil encontrar otro objeto de apenas unos centímetros que haya estado presente en tantas vidas y que, para bien o para mal, haya escrito tantas historias sin pronunciar una sola palabra.


  • Víctor Hugo Martínez

LAS MÁS VISTAS

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite