Por mucho la elección de mayor interés que viviremos el próximo 2 de junio en Coahuila será la de la senaduría, primero porque para el PRI y sus aliados es la competencia que más les importa, segundo, porque habrá grandes figuras en la boleta y tercero porque se antoja un proceso competido.
Basta decir que para el PRI y sus aliados se trata de una elección de primer orden, porque desde el 2000 no ganan la carrera por el senado, a pesar de nunca haber perdido el ejecutivo estatal, de hecho, la última vez que obtuvieron el triunfo fue en 1994 llevando en la boleta a Melchor de los Santos Ordóñez y Francisco Dávila Rodríguez.
En el 2000, 2006 y 2012 fueron derrotados por el PAN, mientras que en 2018 perdieron frente a MORENA, por ello, a pesar de haber obtenido en todos los casos el escaño correspondiente a la primera minoría, lo cierto es que se trata de una prioridad y una cuestión de orgullo, al grado que la persona que encabezará la fórmula del PRI al Senado será el ex Gobernador Miguel Ángel Riquelme.
Es decir, al poner en la boleta al Gobernador saliente, que además terminó con buenos índices de aceptación y es de Torreón, significa echar toda la carne al asador, acompañado de María Bárbara Cepeda, que tiene capital trabajado en Saltillo, los cuales se enfrentarán a Luis Fernando Salazar de Torreón y Cecilia Guadiana de Saltillo.
No será una elección sencilla, a pesar del peso específico de Riquelme, precisamente porque es concurrente con la elección presidencial en donde Claudia Sheinbaum tiene ventaja en lo nacional sobre Xóchitl Gálvez, aunque no necesariamente en Coahuila, por lo que no podemos descartar que ambas elecciones se vean afectadas entre sí, ya sea que la presidencial jale a la del senado o viceversa.
Lo cierto es que se trata de un proceso que tendrá mucha cobertura mediática y que puede tener un impacto en el futuro electoral de Coahuila, por lo que hay que darle seguimiento.
victorsanval@gmail.com
@victorsanval