25 años después del Get Ready de New Order, seguimos siendo cristales

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

“Somos cristales, nos rompemos fácilmente”, canta Bernard Sumner en “Crystal”, el primer track y el primer sencillo de “Get ready”, de New Order. Discazo.

El último gran álbum de New Order. La última grabación en la que pudieron superar las tensiones y rencores acumulados tras ese compilado de profecías distópicas que fue “Republic” de 1993. También un álbum de tremenda solidez que superó la prueba del tiempo, como toda la discografía del cuarteto de Mánchester, de hecho. Su asociación ochentera es más bien un capítulo en la historia del rock. El sonido de “Republic” se mantiene vigente gracias al sofisticado pesimismo respecto a la naturaleza humana en tiempos de ansiedad por el optimismo de cartón, publicidad acelerada y corazones rotos obsesionados con la simulada felicidad.

Después de “Republic”, parecía que el capítulo de electro-rock llegaba a su fin. Conscientes de su talento como los científicos que incubaron los compases del post-punk y la música de baile inspirada en la escena disco de Nueva York, cada uno de los miembros se concentró en sus alter egos personales. Bernard Sumner continuó con su testarudez de inflar las guitarras con nitrógeno y ácido junto a su compadre Johnny Marr en su proyecto Electronic. Peter Hook por fin pudo saborear las mieles de ser un rockstar solitario con Monaco, aunque, personalmente, su proyecto anterior, Revenge, fue toda una obra de arte insuperable, hecha de riffs y látex, como si las ilustraciones de Eric Stanton cobraran vida mediante descargas eléctricas. El matrimonio de Gillian Gilbert y Stephen Morris no tuvo más opción que recurrir a su ingeniería conyugal para dar forma a su banda personal bajo el inevitable nombre de The Other Two.

Tuvieron que pasar ocho años para que El Nuevo Orden dictara, una vez más, las reglas del acid rock con la misma ambición portentosa y orgánica con la que irrumpieron en la escena en su debut “Movement”, tras el fallecimiento de Ian Curtis. El resultado fue 10 canciones que nunca pierden la cohesión. Algunos críticos consideraron “Crystal” el segundo mejor sencillo, después de “Blue Monday”.

Aún recuerdo la primera vez que escuché “Crystal”. Mis músculos se contrajeron como cuando te vienes viendo porno, con el teclado de Gillian en ascenso, abriendo paso a una batería desacelerada, pero penetrantemente firme, amortiguando unos riffs percudidos alterados por beats programados y el siempre monstruoso bajo de Peter Hook capaz de emular cualquier sampler como quien le gana una partida de ajedrez a una computadora.

Como “Movement”, de 1981, “Get ready” predijo muchas de las cosas que ocurrirían a lo largo de dos décadas y media. El solo video de “Crystal” fue una premonición: en él, una falsa banda que se hace llamar The Killers usurpa la identidad de New Order mientras se retuercen en sus 15 minutos de rockstar al momento que una pantalla detrás muestra una secuencia de videos de violencia colectiva. Al final del video, una pequeña muchedumbre intenta arrebatarles los instrumentos a los Killers, pues es momento de lincharlos y sustituirlos por la siguiente fascinación viral. Esa falsa banda saltó a la realidad cuando Brendan Flowers fundó a los Killers y “Mr. Brightside” se convirtió en uno de los sencillos más escuchados en la primera década del nuevo milenio.

“Get ready” fue lanzado en agosto de 2001 en el Reino Unido y en octubre del mismo año en los Estados Unidos de Norteamérica. Es decir, antes y después de los atentados del 11 de septiembre. El año en que perdimos la inocencia frente a los medios de comunicación y al avance tecnológico, que sólo alimentó la paranoia colectiva sobre la seguridad. El arribo de las redes sociales cambió para siempre la forma en que nos relacionamos. Los sencillos “60 miles and hour” y “Turn my way”, con el cameo de Billy Corgan, de los Smashing Pumpkins, ya hablaban de los tropiezos de la corrección política y del aislamiento y la ansiedad provocados por el auge digital. 25 años después, una generación y otros muchos desfasados sienten ataques de pánico porque alguien les llama al teléfono inteligente sin previo aviso.

Mi canción favorita es, sin duda, “Close range”, brutal confesión sobre el aumento de la velocidad del tiempo conforme uno se hace viejo. Lo que siempre me ha seducido de New Order es su sutil rechazo a la juventud, como si cada beat fuera pensado para bailar sobre los restos de los ideales mozalbetes. Lo que me lleva a pensar en ese grupo de personas que usaban la palabra boomer (sinónimo posmoderno de anciano) para denostar a todo aquel que manifestara cierta resistencia a la modernidad imperante, fue sustituido por jóvenes, postadolescentes conservadores que parecen estar resucitando los extremos más radicales y repugnantes de la derecha, como el nazismo. Todo en menos de 25 años.

Eso fue “Get ready”, un vistazo a la posmodernidad de Jean-François Lyotard a punto de saturar la realidad.

Después de la carrera de New Order, volcó en picada; “Waiting for the sirens’ call” cayó como un yunque de aburrición, con canciones planas que sólo cumplían con las cláusulas de un contrato.

En 2016 volvieron a sorprender con un inesperado regreso, “Music complete” es un disco robusto y en exceso disfrutable, pero la ausencia de Peter Hook juega en su contra, dejando el disco en la línea de Electronic o acaso como los b-sides de “Get ready”.

Como sea, 25 años después del lanzamiento, el término “generación de cristal” se apoderó de las discusiones más incendiadas e insondablemente vacías de las redes sociales. Seguimos siendo cristales y New Order, la última gran banda de rock electrónico capaz de arremangarse y cantarle un tiro a la inteligencia artificial.

Portada del álbum Get ready


  • Wenceslao Bruciaga
  • Periodista. Autor de los libros 'Funerales de hombres raros', 'Un amigo para la orgía del fin del mundo' y recientemente 'Pornografía para piromaníacos'. Desde 2006 publica la columna 'El Nuevo Orden' en Milenio.

LAS MÁS VISTAS

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite