Video y violencia

Monterrey /

En la cuenta oficial de la Coalición Mexicana Lgbtttiq+, conformada a principios de 2018, emerge un video con fecha de lanzamiento del 17 de diciembre de 2018 en una suerte de coproducción junto al medio digital Escandala Mx, en el que, durante 1 minuto y 52 segundos, distintas celebridades, protagonistas de telenovelas, conductores de programas de chismes, influencers y empresarios abiertamente situados en el cuadrante no buga exponen sus emociones, resguardados por un dramático filtro en blanco y negro, que invitan a pensar un México en donde la diversidad sexual pueda caminar sin miedo de ser asesinada o bulleada hasta el suicidio como parte de una estrategia para alentar a diputados y senadores a prohibir las terapias de conversión, domando la diversidad sexual a la fijación de romantizar la familia con toda la tiranía que eso implica por muy diversa que sea ésta: “…la familia, ¡qué terca e idiota institución se le ha propuesto a la especie humana para sobrevivir!”, dice Guillermo Fadanelli en El hombre nacido en Danzig; la familia como única posibilidad de darle sentido a los sentimientos de fracaso o éxito.

Pensé en Mario Rodríguez Platas caminando sin miedo el 10 de diciembre, cuando increpó a Carlos Leal, con raíces en el Partido Encuentro Social, por el respaldo que dio al pseudoboxeador que confesaba vernos muertos por tirarle el calzón, según él, porque se carga unas nalgas irresistibles o algo así. La petulancia enfundada en la sonrisa burócrata del también vicepresidente del Congreso de Nuevo León descuartizó la paciencia de Mario, quien alzó el puño cantándole un tiro a Leal y entonces un mogote de diputadas y diputados rodearon a Mario con tal de que Leal no acabara con un ojo morado. Como lo dije la semana pasada, en el video que circula sobre el connato de madriza se puede ver al buen Mario sobreactuado, pero no más que los personajes del video de la Coalición, que ante todo subrayan que a pesar de no vestirse según la norma, lo suyo no es rotura, quiebre o enfermedad, pues lo que une a las personas del mismo sexo son los sentimientos, “exactamente igual que tu”, como terminan diciéndole al respetable buga, de nuevo cayendo en el sumiso colchón de la heteronorma en lugar de incomodar esa misma norma armándonos de nuestras propias reglas, enfermas o no, con o sin sentimientos, y dejar de una vez por todas de consolarnos en ese gallinero de la igualdad; al menos yo me siento más cómodo con Nietzsche cuando en Más allá del bien y del mal sugería: “Hay que apartar de nosotros el mal gusto de querer coincidir con muchos. Lo que puede ser común tiene siempre poco valor”.

En algún momento de la edición, se menciona que México ocupa el segundo lugar en crímenes de odio por homofobia, luego exhortan a “sumarse a ser empático”, aunque en la cuenta oficial de la Coalición el altercado de Mario pasó desapercibido cuando en el fondo del desmadre había palabras que nos deseaban un genocidio hitleriano. A excepción del ambiguo comunicado harto de lugares comunes contra cualquier tipo de violencia y quizás atorados por el bache generacional, la empatía del video tampoco se sumó cuando Carlos Leal difundió en redes sociales las fotografías de la papelería en la que denuncia por amenazas a Mario Rodríguez Platas, pieza fundamental en el activismo Lgbtttiq+ regiomontano, quien de momento se encuentra vetado del Congreso local.

Carlos Leal usó las mismas herramientas pacifistas de denuncia para alejar a un activista que le reclamó en carne viva su empuje a un frontal mensaje de odio, aunque me entero que la denuncia ha sido retirada.

Un gran activista, de los pocos que respeto, me comenta que no se puede ir dando madrazos a todo aquel que lance mensajes equivocados, y en ese sentido la reacción de Mario es desproporcionada y torpe, y justo cuando pensaba coincidir con su posición recuerdo todas las amenazas que lanzaban los Dead Kennedys o Black Flag contra la autoridad que también diseminaba mensajes de odio basándose en valores normalizadores. Estos últimos se aventaron tremendas golpizas con policías y sus jefes y uno que otro primero al mando, según la biografía oficial Spray paint the walls, de Stevie Chick.

Entiéndase que Rodríguez Platas no es ningún Malcom X y, en efecto, su numerito está influenciado por los arranques de Niurka, peligrosas tendencias partidistas y un bache generacional, pero pasando el ruidero del momento sí me surgen un par de preguntas: ¿Qué es más violento, el mensaje de odio homofóbico o cantarle un tiro a quien le da eco? Alguien cercano a la coalición me comenta que de su parte, no podría sentirse cómodo apoyando a Mario pues estaba en contra de cualquier acto que supusiera violencia. Le pregunté que hasta donde nos había llevado el pacifismo, pues bajo el video contra las terapias de conversión, los mensajes de odio de metáforas escatológicas no se hicieron esperar, ¿con decirles #conóceme #noestoyenfermx será suficiente para frenarlos? ¿Cómo estableces el límite de lo exagerado?



Twitter: @distorsiongay 

stereowences@hotmail.com





  • Wenceslao Bruciaga
  • Periodista. Autor de los libros 'Funerales de hombres raros', 'Un amigo para la orgía del fin del mundo' y recientemente 'Pornografía para piromaníacos'. Desde 2006 publica la columna 'El Nuevo Orden' en Milenio.

LAS MÁS VISTAS

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR