Columna de Xavier Ginebra Serrabou

Una buena política hacia las Mipymes de Guanajuato para reactivar la economía

Xavier Ginebra Serrabou

No hace falta ser un profeta para saber que el eslabón se rompe en la parte más débil de la cadena: en este caso, en Guanajuato el 99% de las empresas son Mipymes, pese a contar con empresas importantes en sectores como el calzado y automotriz.

La posibilidad de que se creen nuevas empresas depende, en parte, del tipo de empresas que hay en el entorno.

Un municipio con empresas grandes tendrá menor porcentaje de empresas pequeñas. Esto no es ni bueno ni malo, sino que depende de los efectos de política pública que quiera promover un gobierno.

Las Mipymes, pese a su mayor grado de supervivencia que las grandes empresas, y a una menor competitividad que éstas, tomando en cuenta la productividad total de los factores económicos, tienen sin duda muchas ventajas sobre los grandes consorcios: muestran un mayor dinamismo en la actividad económica y social de un Estado; son más productivas que las empresas grandes en términos de recursos humanos y son la mejor forma de creación de empleo en una comunidad.

Por ende, para hacer un programa de reactivación económica tras el coronavirus, que necesariamente implicará menor inversión extranjera, sería conveniente emitir una Ley General de Mipymes del Estado de Guanajuato.

Las políticas públicas para favorecer el surgimiento y supervivencia de pequeñas empresas no son fáciles.

Las que han sido adoptadas por numerosos países latinoamericanos han tenido efectos muy limitados; quizá Chile ha sido el país más exitoso en su promoción de pequeñas empresas. Taiwán ha logrado que 80% de sus exportaciones se lleven a cabo por pequeñas empresas, único caso en el mundo.

Sin embargo, también hay casos exitosos de promoción pública de Mipymesdesde un gobierno: desde facilitarles el acceso a microcréditos en condiciones favorables a disminuirles el costo de la regulación comparada con la infraestructura que pueden soportar las empresas grandes; reservar un porcentaje de los proyectos de infraestructura de los gobiernos hacia Pymes, como hizo en sus inicios el TLCAN; políticas para que puedan ser proveedoras de las grandes compañías; establecer marcos fiscales y legales adecuados para la contratación de personal; facilitarles asesoría en cuestiones de mercadotecnia y tecnología y un marco jurídico que fomente las alianzas Inter-Pymes.

Algunas de estas políticas ya se han llevado a cabo por diferentes administraciones estatales; pero hay que asegurar su continuidad y como parte de un programa estatal postcrisis del coronavirus, ya que Guanajuato se había caracterizado por su atracción exitosa de inversión extranjera, ahora es el momento de las Mipymes guanajuatenses. Una ley que las apoye como parte de las políticas públicas de promoción del crecimiento de la economía guanajuatense después del coronavirus, podría ser la diferencia distintiva de Guanajuato en este momento, de los diferentes planes de choque que adopten los estados; y además, como los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, tendría sus efectos positivos para el gobierno actual cara a las elecciones intermedias de 2021 y podría constituir la mejor política social que pueda ser implantada desde el gobierno, tema en el que Guanajuato tiene todavía un importante margen de maniobra, que podría tomar como ejemplo los estudios del libro Repensar la pobreza, de la Premio Nobel, Esther Dufflo, que muestran que en estas políticas el diablo está en los detalles, y Guanajuato necesita mostrar al resto del país para que el buen ánimo social de aquí permee al ámbito nacional.


Profesor Investigador de la Facultad de Negocios de la Universidad DeLaSalle Bajío


xgs9@hotmail.com


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