Lisette Ruiz Granados, madre de la joven enfermera Noriko Dallana Quezada Ruiz, asesinada la mañana del 19 de julio del 2024, sigue clamando a las autoridades por justicia en el patio de la vivienda donde su hija vivió durante 23 años.
Este domingo se cumplieron dos años del feminicidio de la joven enfermera, quien fue asesinada afuera del Hospital General de Zona No. 36 del IMSS en Coatzacoalcos, en Veracruz, justo el día que concluía sus practicas profesionales.
El día de hoy, la señora Lisette colocó un altar con una fotografía de su hija, flores y veladoras; ahí denunció que continúan enfrentando un largo proceso, derivado de los amparos interpuestos por los dos responsables de la muerte de su hija.
“Por la sentencia, ellos metieron apelación, han metido escritos y se los han rechazado. Por parte de Luis Alfredo y por parte de Gregorio estamos esperando que se le resuelva un amparo para poder pasar a la audiencia intermedia, eso es lo que estamos esperando, desgraciadamente nuestra justicia es muy lenta”, declaró la señora.
¿Quién asesinó a Noriko Quezada?
A dos años de su muerte, en su habitación las pertenencias de la joven permanecen intactas. Tal y como pesa en las carpetas de investigación, Noriko fue asesinada la mañana del 19 de julio afuera del hospital, a manos de Luis Alfredo 'N', por lo que este sujeto ya fue sentenciado por el delito de feminicidio a 70 años de prisión.
Sin embargo, Alfredo 'N' presuntamente habría sido contratado por Gregorio 'N', expareja sentimental de la enfermera.
“Fue un asesinato cobarde, porque no se le puede llamar de otra forma, que le quitaron la vida a mi hija”, Lisette Ruiz Granados.
Por ello, la madre de la víctima hizo un llamado directo a la magistrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Veracruz, Rosalba Hernández.
“Le pido que nos ayude a agilizar los amparos, porque son dos años ya y no se resuelven; eso es lo que nos está estancando”, reiteró la madre de Noriko.
Asimismo, recalcó que, al existir pruebas contundentes en la carpeta de investigación, la única posibilidad de impunidad sería la corrupción.
“No voy a descansar hasta llegar a las ultimas consecuencias y que paguen por lo que hicieron”, finalizó Lissette.
AG