José Castillo era mejor conocido entre la comunidad latina de Filadelfia como el Doctor Pepe. Apreciado por decenas de familias, sus labores altruistas lo convirtieron en acreedor a múltiples reconocimientos hasta que investigaciones lo vincularon, primero, con uno de los casos criminales más notorios de la ciudad: el de Richard Ramos. Y posteriormente con el de uno de los narcotraficantes más reconocidos de México: Amado Carrillo Fuentes, el Señor de los Cielos.
Eran los noventas. Por la frontera sur de Estados Unidos el flujo de cargamentos de drogas enviados por cárteles mexicanos era constante y aumentaba progresivamente. Una vez del otro lado, las toneladas de narcóticos eran enviadas a distintas ciudades donde líderes y bandas locales se encargaban de su distribución.
En ese mismo contexto y en hechos que parecían aislados, José Castillo erigía su reputación como un médico humanista que brindaba apoyo a personas en situaciones vulnerables, hasta que la controversia lo alcanzó.
La historia del Doctor Pepe
"Él decía que con los privilegios viene la responsabilidad de ayudar al que lo necesita. Su filosofía era que todos los humanos tienen un potencial y el poder de salir de cualquier situación difícil, pero todos necesitamos una mano para poder levantarnos", recordó Isela Castillo, hija del Doctor Pepe, en una entrevista que concedió a Al Día News.
De acuerdo con información difundida por el citado medio de comunicación local, José Castillo era originario de Valle de Chalco, Estado de México desde donde emigró a Estados Unidos, específicamente a San Luis, Missouri. En dicha ciudad se especializó y se convirtió en el primer mexicano en obtener el título de cirujano plástico reconstructivo.
Reportes tanto de Al Día News como de The New York Times coinciden en que el Doctor Pepe se postuló como voluntario para formar parte de un cuerpo de ambulancias desplegado para atender a heridos durante la Guerra de Vietnam, una labor que le valió el reconocimiento de la Casa Blanca. Tras regresar a Estados Unidos, José Castillo trabajó primero en Nueva York y posteriormente, en Filadelfia.
El Doctor Pepe llegó a tener su propio consultorio y hasta un programa de televisión. La popularidad y el cariño que ganó entre la comunidad latina de la ciudad más grande de Pensilvania lo llevó incluso a tener un árbol con su nombre y a recibir en 1996 el premio Otli, un galardón otorgado por el Gobierno de México que reconoce la trayectoria de ciudadanos mexicanos en el exterior.
La impecable trayectoria del cirujano lo legitimó entre sus connacionales y ciudadanos estadounidenses, al menos hasta antes de que Richard Ramos se cruzara en su camino.
El caso Richard Ramos
A sus escasos 19 años, Richard Ramos quedó al frente de una pequeña operación de contrabando de cocaína. Era 1988 y, de acuerdo con reportes de The New York Times, el joven traficante amedrentaba con un bate de béisbol a rivales que se interponían en su pequeño pero lucrativo negocio.
Ramos también contrabandeaba dosis de crack en un parque, una posición que poco a poco lo llevó a controlar la compra y venta de narcóticos en el norte de Filadelfia generando hasta 30 mil dólares diarios. Fue cuestión de tiempo para que tanto él como sus cómplices entraran al radar de las autoridades.
En septiembre de 1990 la policía logró el arresto de 39 de sus colaboradores, sin embargo Richard Ramos logró escapar. Una versión sugiere que, al saberse perseguido por agentes del orden, el joven traficante recurrió al consultorio del Doctor Pepe. Otra, señala que fue trasladado a la clínica tras resultar lesionado durante un tiroteo.
Cualquiera que haya sido la circunstancia, lo cierto es que Richard Ramos se cruzó en el camino del reconocido cirujano y, desde entonces, ninguno de los dos volvió a ser el mismo. Testimonios recopilados por The New York Times refieren que el Doctor Pepe rompió y reconstruyó la nariz del joven traficante, le extrajo grasa de sus mejillas y cintura, además de que alisó cicatrices de disparos de arma de fuego de su rostro y le extrajo un pedazo de bala que llevaba incrustada en la cabeza.
“El Dr. Castillo guardó lo mejor para el final [...] trabajando en una mano a la vez, cortó las almohadillas de piel en las puntas de los dedos de Richard Ramos, las rotó y las volvió a unir”, declaró una testigo identificada como la Sra. Hayes.
Alterar su apariencia física dificultó el arresto de Richard Ramos en enero de 1992 toda vez que oficiales que seguían su caso dudaron sobre si estaban arrestando al sujeto correcto. Tras confirmar su identidad, el joven traficante enfrentó un proceso judicial en donde, en miras de obtener beneficios, señaló al Doctor Pepe como el responsable de las modificaciones de su rostro.
Fue entonces cuando el nombre del prestigiado cirujano fue plasmado en una acusación formal por cargos relacionados a la obstrucción de justicia. José Castillo compareció en una corte federal en donde admitió haber sometido a un procedimiento quirúrgico a Richard Ramos.
Pese a confirmar su participación, la defensa del Doctor Pepe argumentó que su representado accedió a realizar la intervención porque el joven presentó quemaduras derivado de un accidente durante una barbacoa. Asimismo, negó que su cliente tuviera conocimiento de las actividades delictivas del traficante.
Reportes de The Philadelphia Inquirer también refieren que durante la audiencia se justificó que el Doctor Pepe procuraba siempre a los más pobres y necesitados, por lo que cualquier persona que solicitaba su ayuda era atendido. Pese a dichos alegatos, la jueza Marjorie O. Rendell sentenció a José Castillo a un año de arresto domiciliario, dos de libertad condicional, 400 horas de servicio comunitario y el pago de una multa de 35 mil dólares
Aquella polémica resonó con fuerza en Filadelfia y, aunque no mermó la simpatía que la ciudadanía tenía por el Doctor Pepe, tiempo después otro señalamiento lo vinculó con uno de los narcotraficantes más populares de México: Amado Carrillo Fuentes, el Señor de los Cielos.
Las cirugías del Señor de los Cielos
Hablar de cirugías plásticas en el mundo del crimen organizado siempre remonta a la historia de Amado Carrillo Fuentes. Pese al poderío que el líder del Cártel de Juárez acumuló como capo del narcotráfico, su vida terminó en la camilla de un hospital.
De acuerdo con investigaciones del periodista Francisco David Casco, la versión oficial de la muerte del también llamado Señor de los Cielos fue reportada en julio de 1997 luego de que ingresara al hospital Santa Mónica ubicado en la colonia Polanco para someterse a una rinoplastia, ritidectomía, blefaroplastia, implante de prótesis en el mentón y una liposucción de abdomen y tórax.
Aquella intervención quirúrgica tenía como objetivo modificar su apariencia física en miras de evitar su identificación tanto por parte de autoridades como de rivales, no obstante, esa no era la primera vez que recurría a las cirugías plásticas.
"Todo indica que Carrillo Fuentes habría preparado el terreno con anticipación, cambiando de fisonomía. Personas que lo conocieron de cerca, refieren que El Señor de los Cielos se volvió afecto a transformar su rostro", reza la investigación que el periodista realizó y que formó parte de su tesis presentada ante la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Las pesquisas realizadas por Francisco David Casco revelaron que el primero en modificar la nariz, los lóbulos de las orejas y suprimir las ojeras a Amado Carrillo Fuentes fue el Doctor Pepe, quien le practicó la cirugía en Monterrey, Nuevo León. La información precisa que, tras ser acusado por el caso de Richard Ramos, el cirujano visitaba la Sultana del Norte para operar luego de que le retiraran su licencia para hacerlo en Estados Unidos.
Aunque la intervención quirúrgica que provocó la muerte del líder del Cártel de Juárez no estuvo a cargo del Doctor Pepe, el episodio se suma al caso de Richard Ramos y da cuenta de como, en ocasiones, pese al prestigio y el reconocimiento, la sombra del narcotráfico alcanza hasta los personajes más celebres de una comunidad, tal y como fue el caso del cirujano José Castillo.
ATJ