La tarde del 10 de junio de 1971, llegó al Segundo Batallón de Guardias Presidenciales, con sede en el antiguo Hospicio de Tlalpan, una orden para provocar la violenta respuesta de un grupo paramilitar en contra de una marcha estudiantil que se movilizaba en la zona centro de la Ciudad de México.
De aquella unidad del Ejército salieron vestidos de civiles alrededor de 850 elementos con la encomienda explícita de confundirse entre los manifestantes que pretendían avanzar desde el Casco de Santo Tomás hasta el Monumento a la Revolución.
"Cerca de las 18:30 horas, cumpliendo con instrucciones, comenzamos a disparar unos abajo y otros desde las azoteas de los edificios próximos", puede leerse en documentos del Archivo General de la Nación (AGN) relacionados con aquel episodio que, por la fecha, es recordado como la Matanza del Jueves de Corpus.
El plan consistía en que los disparos de aquel grupo de infiltrados fueran excusa suficiente para que un grupo paramilitar, conocido con el nombre clave de Halcones, accionara sus metralletas y pistolas contra miles de estudiantes.
Los Halcones, el grupo al que le llamaron "leyenda urbana"
Informes de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS) bajo resguardo del AGN detallan que el grupo de Los Halcones surgió en 1968 como respuesta del gobierno a los movimientos sociales liderados por jóvenes.
Los reportes identifican como creador de este bloque represivo a Alfonso Corona del Rosal, militar y exgobernador de Hidalgo que en esos años se desempeñaba como jefe del Departamento del Distrito Federal (DDF).
Alfonso Martínez Domínguez, regente de la capital entre 1970 y 1971, señaló en una entrevista con Héctor Benavides, difundida a través de MILENIO, que Los Halcones inicialmente tenían la orden de proteger los pozos de agua, las bombas de agua de algunas empresas, los acueductos y otras instalaciones importantes de la Ciudad de México durante la celebración de los Juegos Olímpicos de 1968.
El dato¿Por qué se llamaban Halcones?
El bloque paramilitar utilizaba este nombre debido a que, por su formación castrense, sus integrantes se comparaban con un ave rapaz de gran fuerza y agilidad al momento de cazar a su presa.
En aquella conversación, Martínez Domínguez reconoció que si bien Los Halcones surgieron durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, se mantuvieron activos por órdenes de su sucesor, Luis Echeverría Álvarez.
"Nosotros lo único que hacíamos era pagarles, pero todo el mando de ellos estaba en manos del Estado Mayor Presidencial", expresó el exregente en la entrevista con Benavides, ocurrida en junio de 1998.
Horas después de la violenta represión de junio de 1971 contra los estudiantes —que dejó un saldo de aproximadamente 120 muertos— Alfonso Martínez Domínguez negó la existencia de Los Halcones y los calificó como una "leyenda urbana", según registros retomados por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).
¿Quiénes entrenaron a Los Halcones?
Los informes en poder del AGN especifican que el principal responsable del adiestramiento de Los Halcones fue Manuel Díaz Escobar Figueroa, entonces subdirector de la Dirección de Servicios Generales del DDF.
Según señalamientos del Comité Coordinador de Comités de Lucha y denuncias recuperadas por el INEHRM, Los Halcones tenían su cuartel general y campo de entrenamiento en el terreno de la Cuchilla del Tesoro, cerca de la Unidad Habitacional San Juan de Aragón.
Para el año 1971, el grupo ya contaba con alrededor de mil integrantes, en su mayoría jóvenes de entre 18 y 25 años reclutados en zonas marginadas de la capital mexicana. La información disponible señala que tenían un sueldo promedio de 60 pesos, el cual podía incrementar según su agresividad.
Además del manejo de armas de fuego, los miembros de esta agrupación contrainsurgente tenían un extenso entrenamiento basado en
gimnasia, karate, kendo y defensa personal.
Por otro lado, el Departamento del Distrito Federal no sólo cubría el sueldo de Los Halcones, sino que también se encargaba de proporcionar todos los medios necesarios para mantener sus operaciones, desde combustible hasta transporte, de acuerdo con los informes citados por el AGN.
Medio año antes del Jueves de Corpus de 1971, el coronel Díaz Escobar manifestó al gobierno de Estados Unidos su interés por un programa de entrenamiento especializado en acciones policiacas y control de multitudes para un grupo de entre 15 y 17 jóvenes, según revelaron cables diplomáticos expuestos por la investigadora Kate Doyle.
En su petición al Departamento de Estado, Díaz Escobar y el entonces canciller, Emilio Rabasa Mishkin, señalaron que el adiestramiento ayudaría a consolidar un grupo clave para la reorganización de la Policía capitalina.
En sus observaciones acerca de la solicitud, el entonces embajador estadunidense en México, Robert McBride, advirtió que por las características del grupo que Díaz Escobar pretendía enviar al país vecino, existía una alta probabilidad de que esos hombres fueran usados "para dirigir y entrenar a Los Halcones".
BM.