‘El Tísico’ y el origen de la Familia Michoacana: de la ruptura con Los Valencia a la alianza con el Cártel del Golfo

Entre los pupilos que siguieron los pasos de Carlos Rosales Mendoza se ubicaron Nazario Moreno, 'El Chayo'; Servando Gómez, 'La Tuta' y José de Jesús Méndez Vargas, 'El Chango'.

'El Tísico' asentó las bases de una organización criminal que se ha reconfigurado durante décadas en México | Especial
Ciudad de México /

La historia de Carlos Rosales Mendoza es una pieza clave para armar el rompecabezas del crimen organizado en Michoacán y, eventualmente, del resto del país. Mejor conocido como El Tísico o Carlitos, su trayectoria criminal no trascendió a la ‘narcocultura’ o reflectores, pero sí a informes e investigaciones de autoridades en ambos lados de la frontera.

No fue para menos. A Carlos Rosales Mendoza se le adjudica la fundación de la que en la primera década de los 2000 fue considerada como la tercera organización delictiva más poderosa de México: La Familia Michoacana.

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​Para consolidar a la organización delictiva, El Tísico no sólo se encargo de establecer alianzas estratégicas sino también de forjar a un séquito de seguidores que años más tarde terminarían por continuar su legado, sumergiendo a Michoacán y a diversos estados del occidente del país en un espiral de violencia que, hasta la fecha, prevalece.

Los primeros pasos criminales de El Tísico

La trayectoria criminal de 'El Tísico' lo llevó a ser sancionado por la OFAC y al radar de la DEA | Redes sociales

Carlos Rosales Mendoza nació el 12 de febrero de 1963. De acuerdo con información del Departamento del Tesoro, el líder criminal era originario de la comunidad de El Naranjito en Unión, un municipio de Guerrero ubicado en los límites con Michoacán.

Para los años ochenta, Michoacán ya se había convertido en una plaza clave para los dos cárteles más importantes del país: el del Pacífico y el del Golfo. La tierra fértil para la siembra de marihuana y Lázaro Cárdenas como uno de los puertos mártimos estratégicos del país hicieron del estado un territorio codiciado para las organizaciones delictivas.

Entonces, un clan familiar que encontró en la industria aguacatera la oportunidad de legitimarse en las comunidades encabezaba el tráfico de drogas en la región: Los Valencia. Bajo el mando de Armando Valencia Cornelio, mejor conocido como El Maradona, aquel grupo terminó por conocerse como el Cártel del Milenio.

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En las filas de dicha organización delictiva se forjaron diversas trayectorias delictivas, incluyendo la de personajes de alto perfil como Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, pero también la de El Tísico.

Las redes operativas de El Maradona y su primo, Luis Valencia Valencia, se extendieron desde Michoacán hasta Nuevo Laredo, Tamaulipas. Posteriormente, una alianza con el Cártel del Pacífico potenció sus alcances a otros estados como Jalisco, Colima y Baja California. De acuerdo con una investigación de George W. Grayson, el Cártel del Milenio se convirtió en pionero en la importación, procesamiento y tráfico de drogas sintéticas a Estados Unidos.

El Tísico colaboró y aprendió lo necesario sobre el lucrativo negocio en dicha organización delictiva, no obstante, un inesperado episodio terminó por orillarlo a romper relaciones con Los Valencia:

"Un triángulo amoroso puso fin a la colaboración de Carlitos con Los Valencia. Aunque estaba casado con una mujer hermosa, Rosales Mendoza se enfureció al descubrir que El Maradona había embarazado a su exnovia, Inés Hernández Oseguera, con quien Carlitos también había tenido un hijo", narró el citado académico y experto en política latinoamericana en su libro La Familia Drug Cartel: Implications for U.S.-Mexican Security (2010).
Armando Valencia Cornelio, fundador y ex líder del Cártel del Milenio | DEA

Diversos reportes periodísticos señalan a Inés Hernández Oseguera como prima de El Mencho, quien años más tarde se convirtió en el fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Independientemente de dicho parentesco, la consecuencia de dicho incidente desató una cruenta disputa entre El Maradona y El Tísico quien, en su afán de vengarse, buscó una alianza estratégia que terminó por reacomodar el tablero criminal en Michoacán.

La alianza con el Cártel del Golfo

Ex líder del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén | Especial

Si Los Valencia contaban con el respaldo del Cártel del Pacífico, entonces Carlos Rosales Mendoza buscaría apoyo con sus rivales del Golfo. Y lo logró.

Para los 2000, El Tísico ya era considerado como uno de los operadores de confianza de Osiel Cárdenas Guillén, quien en su afán de expandir su influencia en Michoacán también permitió el despliegue de su sanguinario y milico brazo armado: Los Zetas.

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Fue así como el líder del Cártel del Golfo envió a tierras michoacanas a Efraín Teodoro, alias El Z-14, y a Gustavo González Castro, quienes encabezaron a un grupo de pistoleros que combatieron al Cártel del Milenio. La orden de El Tísico era clara: todo aquel que llevara el apellido Valencia debía ser eliminado. Las investigaciones de George W. Grayson refieren que con el asedio de su rival, El Maradona optó por adoptar la falsa identidad de José Raúl Morales Santos y por mudarse, junto a su familia, del estado.

A la unión de su grupo delictivo respaldado por Los Zetas y el Cártel del Golfo El Tísico lo llamó La Empresa, sin embargo, fue el tinte religioso aportado por uno de sus colaboradores más importantes el que terminó por dar origen a la Familia Michoacana.

El origen de la Familia Michoacana

Nazario Moreno 'El Chayo', fue el colaborador de mayo relevancia de El Tísico | Especial

La madrugada del 6 de septiembre de 2006 cinco cabezas rodaron en la pista del centro nocturno Sol y Sombra localizado en Uruapan, Michoacán. De acuerdo con reportes periodísticos de la época, una veintena de hombres embozados arribaron hasta el establecimiento, detonaron armas de fuego de alto calibre y abandonaron los restos humanos junto a un mensaje:

La Familia no mata por paga, no mata mujeres, no mata inocentes, se muere quien debe morir, sépanlo toda la gente, esto es justicia divina”.

Aquella cruda escena fue la carta de presentación de La Familia Michoacana que, para entonces, era encabezada por Nazario Moreno, alias El Chayo. El pupilo de El Tísico asumió el liderazgo del grupo criminal luego de que su líder fuera arrestado en Morelia en 2004. Según rezan informes de medios de comunicación locales, Carlos Rosales Mendoza fue acusado de delitos contra la salud, acopio de armas de fuego, delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y cohecho.

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La trayectoria criminal que El Tísico acumulaba para entonces también ya lo había convertido en objetivo de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), sin embargo, fue en el penal de Puente Grande, en Jalisco donde pasó recluido alrededor de una década. Algunos reportes refieren que Rosales Mendoza continuó coordinando su disputa con el Cártel del Milenio desde prisión, tal y como también dejó entrever el suceso en 2006 en el bar de Uruapan.

Aunque los cimientos de La Familia Michoacana fuerone establecidos por El Tísico, fue Nazario Moreno quien operó a la organización delictiva que no sólo terminó por expulsar a Los Zetas de Michoacán sino que también se repartió el estado con otros líderes criminales notorios de la estructura.

La caída del Tísico y su legado criminal

Líderes de la Familia Michoacana y posteriormente de los Caballeros Templarios | Cuartoscuro

Al tiempo que Carlos Rosales Mendoza cumplía su condena en Puente Grande, sus pupilos se repartieron no solo su legado sino también sus zonas de influencia. Además de Nazario Moreno, entre ellos se encontraban José de Jesús Méndez, El Chango; Enrique Plancarte, El Kike; y Servando Gómez, La Tuta, quien eventualmente terminaría por convertirse en el líder de los Caballeros Templarios, una escisión de la Familia Michoacana.

Las diferencias que surgieron entre dichos liderazgos, sumados a la fragmentación del Cártel del Milenio y las diligencias emprendidas por el gobierno federal para arrestarlos terminaron nuevamente por modifical el hampa michoacano. Diversos integrantes se disputaron el liderazgo de la organización delictiva tras la detención de El Chango en 2011 y el abatimiento de El Chayo y El Kike en 2014.

Tan solo dos meses después del asesinato de sus colaboradores, El Tísico fue liberado. Algunas versiones sugieren que Carlos Rosales Mendoza buscó dejar atrás su involucramiento en actividades delictivas mientras que otras aseguran que reclamó el liderazgo de los Caballeros Templarios. Cualquiera que fuera el caso, de lo que sí hubo certeza es de que el fundador de La Familia Michoacana no contó con las operaciones de un nuevo y hasta entonces desconocido movimiento armado para él: las autodefensas.

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Un año más tarde, en marzo de 2015, el cuerpo de El Tísico fue localizado en el estacionamiento de la caseta de cobro Santa Casilda ubicada en la autopista Siglo XXI de Morelia-Lázaro Cárdenas en el tramo Uruapan - Cuatro Caminos. De acuerdo con reportes de la época, también hallaron junto a Carlos Rosales Mendoza a otras tres personas. Todos contaban con huellas de tortura y lesiones con arma de fuego.

En entrevista con MILENIO, el entonces procurador de justicia de Michoacán, Martín Godoy, detalló que El Tísico acudió a un encuentro en Úspero, municipio de Parácuaro en Tierra Caliente donde estarían presentes líderes autodefensas y criminales. La versión de las autoridades estatales apunta a que Carlos Rosales Mendoza tuvo una discusión con Ignacio Andrade, alias El Cenizo, quien buscaba consolidar una nueva organización delictiva en la entidad.

La pelea entre ambos personajes habría motivado a que El Cenizo ordenara la privación de la libertad de El Tísico y sus acompañantes quienes fueron asesinados en algún lugar de Tierra Caliente. La trayectoria delictiva de Carlos Rosales Mendoza terminó en aquella autopista en Michoacán, no obstante, su paso por el hampa mexicano explica tanto la violencia que ha asediado a Michoacán durante décadas como la trascendencia  de su legado que, tras una serie de reacomodos de liderazgos, se mantiene latente con una versión renovada, aquella que se autodenomina como La Nueva Familia Michoacana.

ATJ 

  • Anel Tello
  • Periodista egresada de la FCPyS, UNAM. Amo los ositos cariñositos pero cubro temas de narcotráfico, justicia y seguridad. Aprendiz de realidades.

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