El gobierno de Estados Unidos convirtió la extradición de líderes de organizaciones designadas, como grupos terroristas y laboratorios de drogas sintéticas, en moneda de cambio por apoyo en inteligencia táctica y programas de capacitación para las fuerzas armadas mexicanas.
Estrategia de cooperación entre EU y México
Según la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, el apoyo de la administración de Donald Trump a las fuerzas de seguridad mexicanas estará condicionada con que nuestro país arreste, procese y extradite a líderes criminales.
Entre las líneas de acción del gobierno estadunidense, se menciona que los departamentos de Estado, Justicia y Guerra se asegurarán de que exista “una cooperación sólida, sostenida y medible” del gobierno mexicano para identificar, así como desmantelar organizaciones terroristas transnacionales y extranjeras que operan dentro del territorio nacional.
“Esto incluye fortalecer la coordinación entre Estados Unidos y México contra las amenazas transnacionales mediante programas de fortalecimiento de capacidades para funcionarios del sector de la justicia y de las fuerzas del orden mexicanas, intercambio de inteligencia, seguridad fronteriza y apoyo a operaciones conjuntas", se lee en el informe de la estrategia.
"Esta asistencia estará condicionada por resultados tangibles, incluyendo la adopción de medidas apropiadas para arrestar, enjuiciar y extraditar a los líderes de las organizaciones terroristas extranjeras y desmantelar los laboratorios de drogas sintéticas”, se detalla.
Objetivos prioritarios
A lo largo del documento que explica la estrategia antidrogas de Estados Unidos, se menciona que la principal y más letal amenaza de adicciones en aquel país es el flujo masivo de drogas sintéticas, principalmente fentanilo y metanfetamina, así como las organizaciones criminales transnacionales.
Por ello, también plantea una segunda línea de acción que consiste en atacar la estructura financiera del crimen organizado con sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), principalmente a los líderes terroristas, sus facilitadores financieros y sus redes de adquisición.
En este sentido, el Departamento del Tesoro se encargará de privar a estas organizaciones del acceso al sistema financiero estadunidense y confiscar sus activos ilícitos en todo el mundo, con la finalidad de desmantelar su estructura.
Esto incluye un enfoque específico en los proveedores de precursores químicos en la República Popular China y otros lugares que permiten la producción de fentanilo.
"El Departamento del Tesoro, a través de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), hará uso de sus facultades únicas para identificar las principales preocupaciones sobre lavado de dinero y adoptar una o más medidas especiales para proteger el sistema financiero estadunidense”, se detalla en el informe.
Además el informe explica que, simultáneamente, las fuerzas del orden federales priorizarán las investigaciones interinstitucionales sobre las redes chinas de lavado de dinero para desarticular los sistemas informales de transferencia de valor que facilitan la mayor parte de la repatriación de los ingresos de los cárteles.
En enero de este año, el Gabinete de Seguridad federal informó que un total de 92 criminales de alto impacto han sido entregados al gobierno de Estados Unidos como parte de la cooperación bilateral entre ambos países.
EU amaga con imponer sanciones
En el informe de Estados Unidos se detalla que se impondrán sanciones significativas a las naciones que faciliten el tráfico de drogas.
Estas sanciones van desde multas financieras, hasta acciones legales contra los países de origen de las clasificadas Organizaciones Terroristas Extranjeras (OTE) y Organizaciones Criminales Transnacionales (OCT).
"La Administración exigirá responsabilidades a los países por su falta de regulación de las industrias químicas y farmacéuticas que facilitan la crisis de las drogas (...) Además, la estrategia actualizará y aplicará las regulaciones sobre equipos para la fabricación de drogas, como las máquinas de comprimir y encapsular", detalla el informe.
AG