El rostro sonriente de Lisett Soto Salina aparece en fotografías impresas en papel y pegadas a las columnas de una vieja y deteriorada parada de camión en La Paz, Baja California Sur. Una placa de madera lleva su nombre en letras amarillas y, a un lado, un árbol recién sembrado representa la esperanza de encontrarla con vida. Su familia sigue esperando su regreso a casa.
Una parada de camión se convierte en memorial
El14 de octubre, al cumplirse 16 años de su desaparición, su padre, Melchor Soto, y quienes lo acompañan convirtieron la parada de la colonia Camino Real, en La Paz, en un sitio de memoria. Colocaron las fotografías y la placa, y sembraron el árbol para mantener visible una búsqueda que continúa sin respuestas sobre su paradero y sin la justicia que reclama la familia.
Lisett tenía ocho años cuando desapareció, el 14 de octubre de 2010. Melchor explicó que eligieron ese lugar porque en la averiguación previa existen videos, testimonios y una reconstrucción de hechos que documentan el recorrido de su hija después de descender del transporte público.
“Aquí hubo testigos, hubo vehículos”, señaló al recordar las diligencias que, según explicó, permiten identificar ese punto como parte del último recorrido registrado de Lisett.
La placa quedó fijada en la parte frontal del techo de la parada. En las columnas, los retratos de la niña acompañan un mensaje que recuerda la fecha de su desaparición y los años transcurridos sin justicia. Para Melchor, el sitio es una exigencia dirigida tanto a las autoridades como a la sociedad.
“Es un recordatorio también para que este caso no quede impune y que se siga manteniendo viva la imagen y la memoria de mi hija”, expresó.
Entre las principales líneas de investigación figura la posible trata de personas, una hipótesis señalada por autoridades y documentada por medios locales. A 16 años de la desaparición, la familia sigue sin conocer el paradero de Lisett.
El árbol sembrado junto a la parada representa la vida y la esperanza de encontrarla. Melchor explicó que su crecimiento forma parte del sentido simbólico que la familia quiso darle al lugar.
“También queremos como parte de seguir con una búsqueda en vida, representar a mi hija a través de un pequeño árbol”, manifestó.
Acompañado por quienes le han brindado apoyo psicosocial durante este proceso, el padre reiteró que la familia exige verdad, justicia, garantías de no repetición y reparación integral del daño.
En las fotografías colocadas en Camino Real, Lisett sigue siendo una niña sonriente. Dieciséis años después, su padre continúa buscándola
RP