Le puso el dedo a El Chapo, y también a Arturo Beltrán Leyva. Hoy es uno de los testigos protegidos preferidos de Washington. Le decían La Barbie por su piel blanca y su cabello rubio, y ahora de él solo queda la leyenda y un terreno en ruinas donde alguna vez tuvo una mansión: El Paraíso.
La casa de Édgar Valdez Villarreal en Atlacholoaya, Morelos, completamente olvidada y destruida, es un reflejo de la carrera criminal del hombre, quien, en su momento, fue uno de los operadores criminales más violentos en México, pero que, en cuanto pudo, se convirtió en un informante del gobierno estadunidense para salvarse el pellejo.
Desde mediados de junio, decenas de trabajadores y el arquitecto en jefe del proyecto para construir dos centros educativos llegaron al predio para comenzar con la cimentación del proyecto impulsado por el gobierno de Morelos, encabezado por Margarita González Saravia.
Donde había una alberca, un lago artificial, caballerizas, lujosos cuartos, un salón de fiestas y hasta un mural casi intacto, ahora abunda la maquinaria pesada y materiales con los que el gobierno estatal espera que para diciembre se puedan entregar formalmente los edificios para un Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) y un centro de medicina tradicional.
"El tema del bachillerato, del CBTA, pues básicamente era darle oportunidad a jóvenes (en) a lo mejor ese lugar que fue enemigo de (ellos), porque los atraían al crimen organizado: darle la vuelta y que fuera un lugar educativo, y esa es una meta que nos propusimos, y al mismo tiempo hacer el Centro de Medicina Tradicional", dijo la gobernadora durante una conferencia de prensa el 18 de agosto.
La Barbie, el ostentoso narco que traicionó a los Beltrán Leyva
Originario de Texas, en los Estados Unidos, La Barbie creció en el seno de una familia de clase media. Pudo acceder a una educación e incluso llegó a ser una estrella de fútbol americano, hasta que a los 26 años, cerca de los años 2000, decidió involucrarse en el tráfico y distribución de mariguana en los Estados Unidos.
La ciudadanía estadunidense le permitió establecer rutas de tráfico que no eran comunes para otros cárteles, como Nueva Orleans, en Louisiana, y Memphis, en Tennessee.
En el 2001 se metió de lleno al mercado de la cocaína y comenzó a enviar cargamentos de hasta 600 kilos cada dos o tres semanas a esas ciudades y a otros estados como Misisipi, Georgia, Nueva York y Washington. Para 2004, comenzó a formar parte de las filas del clan de los hermanos Beltrán Leyva, encabezado por Arturo, El Barbas, quien contaba con el apoyo de la Federación de Sinaloa.
Además de ser un prolífico empresario criminal que enviaba cientos y hasta miles de kilos de cocaína mensualmente a los Estados Unidos, se encargaba de varios brazos armados de los Beltrán Leyva.
Entre otras cosas, La Barbie lideró una cruenta ofensiva contra Los Zetas cuando esta última organización criminal se apoderó del corredor que une a Nuevo Laredo, Tamaulipas, con Laredo, Texas, para dejarla en manos del Cártel del Golfo, entre los años 2004 y 2005.
La Barbie ordenó, e incluso se presume que participó, en la grabación de varios videos donde se interrogaba y ejecutaba a miembros de Los Zetas, y que después eran difundidos en medios de comunicación.
Sin embargo, poco tiempo le bastó para darse cuenta de que se había metido en un túnel sin salida. De acuerdo con documentos oficiales sobre su caso en la corte federal de Atlanta, Georgia, en 2004 se puso en contacto con fiscales estadunidenses para negociar su rendición y su colaboración.
"Como lo sabe la Corte, desde mayo de 2004, el acusado Édgar Valdez Villarreal, a través de sus abogados, se comunicó con funcionarios del Departamento de Justicia en el Distrito Sur de Texas y en el Distrito Este de Louisiana", detalló la fiscalía estadunidense en un documento en poder de MILENIO.
Las negociaciones tardaron; sin embargo, la Administración para el Control de Drogas (DEA) lo convenció de convertirse en un informante infiltrado dentro del cártel, a tal grado que la información que proveyó a Washington permitió la captura de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, en 2014, en Mazatlán, Sinaloa, así como el abatimiento de Arturo, su exjefe, en diciembre de 2009, en Cuernavaca, Morelos.
Fue precisamente en 2009 cuando, según consta en registros, la DEA se puso en contacto para que, finalmente, se rindiera a cambio de que la fiscalía estadunidense se desistiera de solicitar la pena capital en su contra. El 30 de agosto de 2010 fue arrestado por policías federales en el Estado de México, y en 2015 extraditado a los Estados Unidos, donde de inmediato comenzó a colaborar y se convirtió en un testigo protegido.
"Fue interrogado por cerca de dos días, dando información sobre sus varias actividades criminales, potencialmente para cooperación. Mucha de la información que tenía en ese momento era vieja, pero creímos que era real", señaló el gobierno estadunidense durante su audiencia de sentencia en 2019, luego de que se declarara culpable por narcotráfico y lavado de dinero.
El hombre, a quien se le atribuyeron solamente 12 mil kilos de cocaína que habrían sido traficados a los Estados Unidos, fue preparado y transportado a Washington, D. C. en 2016 para que testificara en contra de Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo, hermano y mano derecha de Arturo, durante un juicio por narcotráfico que fue suspendido debido a que El Mochomo se declaró culpable de los cargos en su contra.
Aunque no testificó, la información provista por Édgar Valdez sirvió para que Alfredo Beltrán Leyva fuera sentenciado a pasar el resto de su vida en prisión, mientras que La Barbie fue condenado a poco más de 49 años en prisión.
Así fue como La Barbie cambió una mansión como la de El Paraíso, en Morelos, por la penitenciaría federal de Coleman, en Florida, de donde se prevé que salga hasta 2056. Si lo hace, tendría ya más de 80 años.
ksh