Es septiembre de 2021. El sol abrumador de Texas comienza a esconderse mientras que en el estacionamiento del restaurante Whataburger en Calton Road, Laredo dos hombres se reúnen por primera vez. El encuentro, acordado previamente a través de mensajes en Facebook, tenía un único objetivo: planear un asesinato que llevaría la firma del temido Cártel del Noreste.
Nadie de las personas de alrededor pudo haber sospechado de la intención de aquellos hombres, sin embargo, su bajo perfil contrastaba con su trayectoria delictiva. Uno de los involucrados fue identificado como Noé González Martínez, alias Tocayo, quien habría buscado el apoyo de otro individuo para cometer el crimen sin imaginar que éste ya se había convertido en un informante para la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).
Los agentes antinarcóticos que monitorearon el encuentro se enteraron aquella tarde que Tocayo buscaba que su informante consiguiera las armas de fuego necesarias y que coordinara a al menos otros tres sicarios del Cártel del Noreste para secuestrar y asesinar a un traficante situado en Laredo que respondía al alias de Tico. No se trataba de una encomienda menor, sino de la orden de un hombre cuyo linaje ha estado detrás de al menos una década de violencia en el este México. ¿Su nombre? Juan Cisneros Treviño, El Juanito.
El ascenso de Juanito
La proliferación de células criminales que dejó la erosión del Cártel del Golfo y Los Zetas en el noreste de México ha desatado cruentas disputas por el control de plazas y rutas clave para su lucrativo negocio de tráfico de drogas, armas y migrantes. Si bien cada escisión se atrincheró en distintos municipios, en el caso de la familia Treviño fue Nuevo Laredo el sitio adoptado como su principal centro de operaciones.
Tras el respectivo arresto de Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, la organización delictiva quedó bajo el mando de uno de sus sobrinos: Juan Francisco Treviño Chávez. Para diferenciarse de las otras escisiones de Los Zetas, el también llamado Kiko renombró el legado criminal de sus tíos como Cártel del Noreste.
"CDN es una poderosa organización de narcotráfico que opera desde México y que introduce miles de kilogramos de cocaína, marihuana, metanfetamina y otros narcóticos en Estados Unidos cada año. CDN es uno de los cárteles de la droga más grandes que operan en México en la actualidad, y su influencia se extiende desde Centroamérica a través de México y llega a ciudades de todo Estados Unidos", describe el Departamento de Justicia sobre la organización delictiva.
Pese a que El Kiko fue identificado como líder de la organización delictiva, pesquisas de agencias de seguridad estadunidenses señalaron que El Z40 y El Z42 continuaban dirigiendo las operaciones del Cártel del Noreste desde las prisiones en México en las que fueron recluidos durante alrededor de una década. Juan Francisco Treviño Chávez fue arrestado en Baytown, Texas en septiembre de 2016.
Al tiempo que enfrentó un proceso judicial que lo sentenció a dos cadenas perpetuas por delitos relacionados al tráfico de drogas y la posesión de armas de fuego, en México su hermano y también sobrino de los líderes Zetas, asumió el liderazgo del Cártel del Noreste.
Bajo la dirección de Juan Gerardo Treviño Chávez -alias El Huevo- y con el amparo de sus tíos que para entonces aún permanecían recluidos en México, la organización delictiva no sólo siguió operando sino que se empoderó al conformar su propio brazo armado conocido como La Tropa del Infierno. Dicha unidad sicarial que incluso llegó a ser integrada por menores de edad tuvo como objetivo el combate tanto a otras escisiones de Los Zetas y el Cártel del Golfo como a foráneas y fuerzas del orden de los tres niveles de gobierno.
El mandato criminal de El Huevo terminó en 2022 luego de que, tras un intenso operativo, fuera arrestado por elementos del Ejército Mexicano en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Su extradición a Estados Unidos también fue inminente, sin embargo, no frenó el legado Treviño.
Para entonces, en las filas del Cártel del Noreste otros sobrinos del Z40 y el Z42 se habrían paso con sus propias trayectorias criminales. Si bien fue Carlos Alberto Monsivaís Treviño alias La Bola quien se perfiló como sucesor de sus primos, desde las sombras otro integrante buscaba reclamar el liderazgo.
Versiones extraoficiales sugieren que Juan Cisneros Treviño sostenía rencillas con Juan Gerardo Treviño Chávez, lo que habría motivado a que filtrara información relevante que ayudara a su captura. Ninguna autoridad confirmó dicha información, no obstante, la caída del Huevo catapultó a Juanito al liderazgo del Cártel del Noreste.
el dato...La familia de 'Juanito' Treviño
De acuerdo con reportes de medios de comunicación locales, Juan Cisneros Treviño es otro de los sobrinos de Miguel Ángel y Omar Treviño Morales alias 'Z40' y 'Z42', al ser hijo de su hermana identificada como Isabel Treviño Morales. A 'Juanito' también se le ha llegado a identificar como presunto medio hermano de Sofía del Carmen, Orlando y Carlos Alberto Monsiváis Treviño, quienes también han enfrentado procesos judiciales por su involucramiento en actividades delictivas.
Pese a que en la actualidad a Juanito se le identifica como el líder del Cártel del Noreste, lo cierto es que su ascenso en el organigrama no sólo estuvo motivado por llevar sangre Treviño en sus venas, sino también por su capacidad operativa para traficar drogas, tal y como dejó entrever aquel crimen que ordenó en 2021 en Nuevo Laredo, Texas.
La venganza por el robo de cocaína
En septiembre de 2021, cuando Juanito aún se consolidaba como el segundo al mando del Cártel del Noreste, sus alcances operativos para el tráfico de drogas a Estados Unidos prosperaban. Fue entonces cuando a un traficante situado en Laredo se le ocurrió lo impensable: robarle.
De acuerdo con un documento judicial presentado ante el Distrito Sur de Texas y consultado por MILENIO, Tico le habría robado a Juanito entre 40 y 50 kilogramos de cocaína cuyas ganancias las habría utilizado para continuar contrabandeando drogas sin pagar la cuota impuesta por el Cártel del Noreste.
Aquel movimiento del traficante desató la furia de Juanito, quien no dudó en enviar a Laredo, Texas a uno de sus hombres de confianza: Noé González Martínez. En terreno estadunidense, Tocayo contactó a un antiguo colaborador que, según reza el documento, tenía una cuenta pendiente con la organización delictiva.
Para entonces dicho sujeto -cuya identidad permanece como reservada- ya se había convertido en colaborador de la DEA, por lo que sus reuniones con González Martínez fueron monitoreadas por la agencia antinarcóticos. El plan era preciso: aquel sujeto debía recoger las armas con las que se ejecutaría el crimen y entregarselas a tres sicarios del Cártel del Noreste que participarían. Los hombres fueron identificados como Gregorio González Barragán, Rodolfo Reyna Zapata y Juan Antonio Martínez Padilla.
El relato de los hechos, integrado como apoyo para el acuerdo de culpabilidad de Gregorio González Barragán, narra que el informante de la DEA le preguntó a Tocayo si el objetivo era únicamente secuestrar a Tico y llevarlo a Nuevo Laredo o si lo asesinarían en territorio estadunidense.
"Mira, vas a hacer esto... si pueden atraparlo, lo atraparán, y si no, entonces hazlo y no dejes testigos. Y trae de vuelta todo lo que haya allí. Ese es el objetivo”, contestó Noé González Martínez.
Tocayo también le proporciono a la fuente confidencial la dirección de una de las casas donde Tico almacenaba drogas y dinero. El subordinado de Juanito le dijo que podía quedarse con 40 mil dólares del dinero que encontraran en el lugar o, en su defecto, con la droga. Cumpliendo esa encomienda su deuda con el Cártel del Noreste quedaría saldada.
Para el 13 de septiembre el informante tenía que recoger las armas con las que se ejecutaría el crimen: una pistola calibre .45, un revólver Magnum .357 y dos rifles AR-15. El armamento estaría en un vehículo estacionado a las afueras de una tienda de artículos deportivos, plenamente vigilado por la DEA.
El informante recogió a Gregorio González Barragán, a Rodolfo Reyna Zapata y a Juan Antonio Martínez Padilla para que lo acompañaran a recoger el vehículo, no obstante y para su sorpresa en el lugar fueron sorprendidos por personal de la agencia antinarcóticos y de la Policía de Laredo.
Los tres sicarios del Cártel del Noreste fueron arrestados esa tarde. Gregorio González Barragán de 34 años y Rodolfo Reyna Zapata de 27 llegaron a acuerdos de culpabilidad y fueron sentenciados a pasar 29 años en prisión cada uno. Juan Antonio Martínez Padilla a sus 60 años de edad también fue condenado a pasar 20 años en prisión por dicho caso.
Tocayo, por su parte, fue arrestado en julio de 2022 en el puerto internacional de entrada a Laredo. Tras un juicio de tres días el jurado lo encontró culpable de delitos relacionados al tráfico de cocaína, así como de conspiración para cometer asesinato, secuestro y posesión de armas de fuego en el marco de un delito relacionado al narcotráfico. En septiembre de 2025 Noé González Martínez de 41 años de edad fue condenado a cadena perpetua, una sentencia que cumple en la prisión del alta seguridad USP Victorville en California.
La orden de Juan Cisneros Treviño de ejecutar a Tico en 2021 fue frustrada por la DEA, no obstante y del otro lado de la frontera, su ascenso al liderazgo del Cártel del Noreste se fortaleción tras la caída de su primo y la entrega a Estados Unidos de sus tíos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales.
El legado Zeta en el Cártel del Noreste
Con un bajo perfil que le ha valido también el alias de La Sombra, Juanito Treviño heredó una estructura criminal que El Z40 y El Z42 edificaron com plomo, sangre y terror. El sanguinario legado de Los Zetas en el este de México prevalece como una herida abierta que se rehúsa a sanar tanto por la impunidad que ha permeado algunos de sus crímenes como por la misma reconfiguración que ha atravesado la organización delictiva hasta convertirse en el Cártel del Noreste.
Con Nuevo Laredo como bastión, sus operaciones criminales continúan latentes en el hampa mexicano bajo la dirección del sobrino de Miguel Ángel y Omar Treviño Morales pero también con un músculo conformado por dos brazos armados: La Tropa del Infierno y Los Chuckys.
El segundo cobró notoriedad no sólo por la ultraviolencia con la que se conducía su líder, Ricardo González Sauceda alias El Ricky o Comandante Ricky, sino también por la asociación logística y operativa a la que llegaron con un impensable socio: el Cártel de Sinaloa. De acuerdo con informes de la DEA, ha sido la facción de Los Mayos la encargada de establecer acuerdos con el Cártel del Noreste tanto para disponer de la cooperación de su unidad sicarial como para operaciones vinculadas al tráfico de drogas.
El Ricky fue arrestado en febrero de 2025 en Nuevo Laredo y posteriormente formó parte de los paquetes de generadores de violencia que México ha entregado a autoridades estadunidenses, no obstante y como suele ocurrir en las organizaciones delictivas, fue cuestión de tiempo para que su vacante al frente de Los Chuckys fuera ocupada por Francisco Daniel Esqueda Nieto, alias Franky Esqueda.
A la capacidad logística y su poder armamentístico se suman los esquemas de lavado de dinero que el Cártel del Noreste ha operado los cuales se extienden a casinos e incluso a la industria musical como dejó ver el caso del rapero Makabelico quien fue sancionado por el Departamento del Tesoro.
El fin de su trayectoria delictiva llegó para El Z40 y El Z42 no obstante su legado se mantiene vigente en el este del país a través de sus sobrinos cuyas detenciones hicieron que La Sombra se volviera protagonista y líder de una de las organizaciones criminales más peligrosas del país. Llegó el turno de Juanito Treviño en el Cártel del Noreste.
ATJ