'El Gallo' y Joaquín, los sacerdotes jesuitas asesinados por defender a un guía de turistas

Javier Campos Morales y Joaquín Mora Salazar fueron ultimados adentro de un templo en el pueblo de Cerocahui.

La Compañía de Jesús denunció el asesinato de los sacerdotes jesuitas.
Graciela Olvera y Sofía Guevara
Ciudad de México /

Javier Campos Morales y Joaquín Mora Salazar eran dos sacerdotes jesuitas de Chihuahua. Ayer, mientras se encontraban en un templo ubicado en el poblado de Cerocahui, municipio de Urique, fueron asesinados, según denunció en un comunicado la Compañía de Jesús.

"Los jesuitas de México, con profundo dolor, denunciamos el homicidio de nuestros hermanos Javier Campos Morales, S.J. y Joaquín César Mora Salazar, S.J., ocurrido el día de ayer dentro del templo de la comunidad de Cerocahui, Chihuahua. 
"Condenamos estos hechos violentos, exigimos justicia y la recuperación de los cuerpos de nuestros hermanos que fueron sustraídos del templo por personas armadas", manifestó la Compañía de Jesús. 

¿Quiénes eran los sacerdotes asesinados? 

Los sacerdotes jesuitas fueron ultimados adentro de un templo en el pueblo de Cerocahui, tras defender a una persona que ingresó al recinto cuando era perseguida por hombres armados, informó Luis Gerardo Moro, provincial de Compañía de Jesús en México. 

En entrevista con MILENIO Televisión, Luis Gerardo Moro narró que los dos sacerdotes intentaron evitar que la persona perseguida fuera asesinada; sin embargo, los hombres armados le dispararon y poco después también mataron a los religiosos. La víctima que fue asesinada junto con los sacerdotes era un guía de turistas llamado Pedro Eliodoro Palma. 

Javier Campos Morales, a quien conocían como El Gallo, y Joaquín Mora Salazar, iban una vez al mes a la comunidad Samachique, situada en el municipio de Guachochi, a visitar a los jóvenes prenovicios, con quienes convivían y compartían sus experiencias, conocimientos y estilo de vida, que de acuerdo al lema de San Ignacio de Loyola: "En todo amar y servir", filosofía que siguieron en vida.


Jesuitas, misioneros "al servicio de la fe y de la promoción de la justicia"
"A El Gallo y a Joaquín los conocí hace más de ocho años en la Sierra Tarahumara. Les admiraba harto. Tenían muchísimos años entregando su vida al pueblo rarámuri, acompañando a las comunidades y denunciando la violencia en esa región. En 2014, El Gallo me recordó mis pasiones en el arte, y decidí dedicarme a ello", contó a  MILENIO, Gabriel Sánchez, quien los conocía.

Gabriel recuerda que Javier era de los pocos misioneros que sabían hablar la lengua rarámuri, lo que rompía barreras y le daba más cercanía con los pobladores. 

Joaquín era un poco más tímido, pero ambos eran conocidos en la región no como sacerdotes, sino como ciudadanos que buscaban la paz y la justicia en una zona de guerra no declarada desde hace muchos años.

Javier Campos Morales, apodado como 'El Gallo'. (Especial)

"El Gallo era muy alegre", así describió el fotógrafo Daniel Vargas, en Twitter, al sacerdote Javier Campos Morales.

"No puedo creer la noticia que me acaban de compartir. Asesinaron a dos amigos jesuitas por intentar refugiar a una persona que perseguían. El Gallo era una persona muy alegre y Joaquín muy tranquilo e inofensivo. Qué horror, qué tristeza y qué rabia. Deseo haya justicia", fue el mensaje de Vargas. 

El sacerdote jesuita Javier Campos Morales, de 79 años, nació el 13 de febrero de 1943 en la Ciudad de México. Sus primeros años de vida los paso en Monterrey, Nuevo León, y después ingresó al Instituto de Ciencias en Guadalajara, Jalisco. 

A los 16 años, el 14 de agosto de 1959, se incorporó a la Compañía de Jesús. Esto con el fin de iniciar con su preparación que lo llevaría a ser ordenado como sacerdote el 8 de junio de 1972, en la Ciudad de México. 

Un año después, en 1973, empezaría su misión como superior local, vicario pastoral y episcopal en la Sierra Tarahumara, en la comunidad de Norogachi. Fue párroco en Guachochi de 1974 a 1983; en Chinatú de 1987 al 1999, donde alterno su trabajo pastoral en Cerocahui, donde estuvo de 1996 al 2016. 

El Gallo regresó en 2019 a Cerocahui como Superior de la Misión Jesuita, párroco, vicario de Pastoral Indígena de la Diócesis de Tarahumara y asesor regional de CEB’S (Comunidades Eclesiales de Base). 

Precisamente como asesor de las comunidades eclesiales, se mantuvo activo en redes sociales hasta sus últimos días. El Gallo mostraba su fe y espiritualidad en su trabajo pastoral. 


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