Debate de eutanasia llega a la Corte: prohibición legal vs demanda a una muerte digna

La voluntad anticipada existe en la CdMx, Edomex, Aguascalientes, Coahuila, Colima, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Nayarit, Oaxaca, San Luis Potosí, Tlaxcala y Yucatán.

La prohibición de la eutanasia quedó plasmada en la Ley General de Salud en México
Liliana Estevez
México /

M+.- En México, la eutanasia y la muerte médica asistida están prohibidas por la ley. La figura jurídica más cercana es la Ley de Voluntad Anticipada, la cual permite a una persona decidir previamente si desea o no someterse a tratamientos médicos invasivos para prolongar su vida artificialmente en caso de enfermedad terminal, aunque sólo en algunas entidades.

Esa legislación busca proteger la dignidad humana y evitar la prolongación innecesaria del sufrimiento y está dirigida a personas mayores de edad que expresan formalmente su voluntad mediante mecanismos establecidos por la ley, es decir, documentos suscritos ante notario público e instituciones de salud autorizadas.

Actualmente, la voluntad anticipada existe en la Ciudad de México, Estado de México, Aguascalientes, Coahuila, Colima, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Nayarit, Oaxaca, San Luis Potosí, Tlaxcala y Yucatán.

¿Qué dice la ley sobre la eutanasia?

La prohibición de la eutanasia quedó plasmada en la Ley General de Salud con las reformas en materia de cuidados paliativos aprobados en 2009, contenidas en los artículos 166 Bis que regulan los derechos de los pacientes en situación terminal, así como las obligaciones de las instituciones de salud y del personal médico.

En el artículo 166 Bis 21, la legislación es explícita respecto a la eutanasia y el suicidio asistido.

“Queda prohibida la práctica de la eutanasia, entendida como homicidio por piedad, así como el suicidio asistido conforme lo señala el Código Penal Federal, bajo el amparo de esta ley”, señala.

Por lo que cualquier acto deliberado encaminado a provocar la muerte de un paciente continúa siendo ilegal en México.

¿Qué pasa con el derecho a decidir sobre la propia muerte?

Pese a que la legislación mantiene la prohibición, el debate social crece. De acuerdo con la Segunda Encuesta realizada por Investigación en Salud y Demografía (INSAD), a solicitud de la asociación civil Derecho a Morir con Dignidad (DMD), siete de cada 10 mexicanos está a favor de adelantar la muerte cuando una persona enfrenta intensos dolores que le impiden vivir con dignidad.

No sólo los números hablan, quienes tienen una historia de alguna enfermedad crónica degenerativa, amenazante o discapacitante de la salud y que médicamente ya no encuentra más asistencia, con la cual han “vivido” por años piden legislar sobre el derecho a la muerte y tener ayuda para morir de manera anticipada.

Para la doctora Amparo Espinosa Rugarcía, presidenta de DMD, la eutanasia y el suicidio médicamente asistido siguen siendo temas complejos que enfrentan resistencias políticas, sociales, religiosas y culturales.

“Hay este tipo de razones de no querer decir algo que pueda ser controvertido y que pueda traer problemas. Son temas complejos y hay que definirlos bien, hay que afinarlos. En países como Inglaterra se tomaron años”, señaló.

La especialista considera indispensable ampliar la discusión pública y visibilizar los casos de quienes impulsan cambios legislativos.

Uno de ellos es el de Samara Martínez, activista y paciente que promueve la iniciativa ciudadana denominada Ley Trasciende. Desde los 17 años ha enfrentado padecimientos como lupus eritematoso sistémico e insuficiencia renal crónica y hoy, a sus 31, está en fase terminal y se ha convertido en una de las voces más visibles en favor de la muerte digna.

Espinosa Rugarcía asegura que organizaciones como DMD reciben constantemente solicitudes de orientación de personas que, al escuchar sobre la voluntad anticipada, creen erróneamente que ésta equivale a la legalización de la eutanasia.

“Yo he visto ahora varios videos de personas de este y de otros países que lo están pidiendo y que ya están hablando abiertamente de sus casos personales y de lo que están sufriendo”, comentó.

El debate en torno a la eutanasia

La discusión cobra relevancia en un país donde las enfermedades crónico-degenerativas representan una de las principales causas de enfermedad y muerte.

Entre los padecimientos más frecuentes se encuentran la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), así como enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson; se suman los altos índices de obesidad y sobrepeso.

Especialistas y organizaciones civiles han advertido que debido al envejecimiento de la población y el aumento en la esperanza de vida cada vez más personas enfrentarán enfermedades prolongadas asociadas con dolor, discapacidad y deterioro progresivo.

De acuerdo con la Encuesta Nacional Sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) publicada en abril, en 2024 el 25.5 por ciento de personas de 50 años y más tenía diagnóstico de diabetes.

En tanto que las enfermedades más comunes son la hipertensión, artritis y problemas cardíacos. Mientras que padecimientos crónicos como el lupus es padecida por 20 de cada 100 mil personas, estiman especialistas de la UNAM.

Suprema Corte analizará tema de la eutanasia

En el ámbito judicial, Espinosa Rugarcía considera fundamental que jueces y magistrados conozcan de cerca la realidad de quienes viven con sufrimiento extremo.

“Que se acerquen a estos casos. Quizá aquellos que han tenido experiencias cercanas puedan estar mucho más sensibles, más abiertos a considerar estos temas”, afirmó.

En los próximos días, el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) deberá decidir si asume o no la revisión de un amparo promovido por una mujer que ha enfrentado en dos ocasiones el cáncer y que busca eliminar disposiciones de la Ley General de Salud que, a su juicio, vulneran su derecho a decidir sobre el final de su vida.

La mujer sostiene que la legislación vigente limita la libertad de médicos y familiares al prever sanciones para quienes ayuden a pacientes terminales a poner fin a su sufrimiento.

Para DMD, el hecho de que la Corte analice el caso representa un avance en la discusión jurídica sobre la muerte médicamente asistida.

Si el máximo tribunal decide atraer el asunto, podría abrirse la puerta a un debate constitucional que daría esperanza a quienes ven en la eutanasia y la asistencia médica un digno final.

Espinosa Rugarcía estima que la discusión sobre la eutanasia no es un tema de coyuntura, es un asunto existencial, algo que atañe a todos.

“Cada vez hay más personas adultas mayores, cada vez vivimos más años y cada vez hay más posibilidades de desarrollar enfermedades dolorosas y prolongadas. Eso significa pasar más tiempo sufriendo, y muchas personas consideran que esa no es una forma digna de vivir”, explicó.

En ese contexto, iniciativas como la Ley Trasciende y la propuesta de Ley de Asistencia Médica para Morir en la Ciudad de México buscan abrir el debate sobre la despenalización y regulación de la muerte médicamente asistida.

De aprobarse, el procedimiento debe estar sujeto a estrictos requisitos, evaluaciones médicas y controles legales.

“Es mejor que esté regulada. En todos los países donde existe hay procesos largos y requisitos muy claros. No se trata de una decisión inmediata, sino de un procedimiento cuidadosamente revisado antes de ser autorizado”, concluyó.


RM

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