Ha transcurrido poco más de un mes desde que José Gabriel Ruiz Díaz, de 21 años, desapareció en Torreón, y la incertidumbre continúa marcando los días de su familia, que mantiene la exigencia de localizarlo con vida y esclarecer qué ocurrió después de que salió de su centro de trabajo el pasado 2 de junio.
El joven fue visto por última vez en una gasolinera ubicada en el cruce del bulevar Constitución y la calle Mónaco, en la colonia San Isidro, donde laboraba.
De acuerdo con el relato de sus familiares, el 2 de junio salió de su domicilio para cumplir con su jornada laboral a pesar de que sentía un malestar y, alrededor de las 14:00 horas, sostuvo una llamada con su madre, Erika Díaz Rodríguez, para avisarle que ya había llegado al establecimiento. Esa fue la última comunicación que mantuvieron.
Investigación continúa abierta
Con el paso de las horas, la familia comenzó a buscarlo al no regresar a casa. Posteriormente, personal de la empresa informó que José Gabriel había sido enviado a su domicilio porque no se sentía bien.
Imágenes de videovigilancia difundidas durante la investigación muestran al joven con evidente malestar físico e incluso recostado en el piso del establecimiento antes de retirarse.
Desde entonces, la Fiscalía de Personas Desaparecidas del Estado de Coahuila mantiene abierta la investigación y ha desplegado diversas acciones, mientras que la ficha de búsqueda se mantiene activa.
Entre ellas destacan operativos en canales de riego y áreas cercanas al periférico Raúl López Sánchez, luego de que el rastreo de telefonía móvil ubicara una posible zona de interés para la investigación. En estas labores participaron elementos de la Agencia de Investigación Criminal, Bomberos, Protección Civil y corporaciones municipales; sin embargo, no se ha encontrado ningún indicio.
Familia mantiene la búsqueda
Los familiares retomaron con mayor intensidad esta búsqueda en los ejidos y los canales de riego; sin embargo, no hay respuestas.
Quienes lo estiman y conocen sostienen que José Gabriel es un joven trabajador, sin antecedentes de problemas legales ni ausencias voluntarias, por lo que descartan que se haya ido por decisión propia.
Los padres han solicitado a la ciudadanía compartir únicamente información verificada y reportar cualquier dato que pueda contribuir a su localización ante las autoridades correspondientes, evitando difundir versiones sin sustento que entorpezcan la investigación.
Ya pasó un mes de su desaparición y el caso permanece sin una respuesta definitiva. Mientras las autoridades continúan con las indagatorias, el llamado de su familia sigue siendo el mismo: no dejar que el caso de José Gabriel sea olvidado y mantener viva la búsqueda hasta encontrarlo.
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