Pese a la cercanía que sostiene con Rubén Rocha Moya, el gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, aseguró no tener temor de enfrentar señalamientos similares a los que hoy mantienen al mandatario sinaloense separado de su cargo.
Castro Cosío marcó una línea entre su gestión y las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos, mismas que vinculan a Rocha Moya con el Cártel de Sinaloa.
“El que nada debe, nada teme”, respondió tajante al ser cuestionado sobre si existe preocupación de que las investigaciones alcancen a otros mandatarios del movimiento.
Respaldo personal, no institucional
Aunque el mandatario sudcaliforniano reafirmó su confianza en la inocencia de su homólogo, quien solicitó una licencia temporal el 2 de mayo, enfatizó que cada actor político debe responder por sus propios actos frente a lo que calificó como una "sinrazón".
“Rocha Moya tiene razón; si se le calumnia, tendrá que esgrimir sus razones y yo creo en él. Si falla, pues se va a fallar a él mismo y a todos los que creemos en él”, expresó Castro.
Además, fiel a su retórica de defensa soberanista, el gobernador sugirió que las acusaciones son una herramienta de desestabilización externa.
Según Castro, los señalamientos son una "bomba" utilizada para "echarle humo a la realidad" y ocultar un presunto intervencionismo directo.
“Es un estilo tradicional, es el ABC bien aplicado de parte del imperio para tratar de desvirtuar lo que ellos están haciendo, que es el espionaje”, sentenció, aludiendo al caso de los agentes de la CIA en México.
Finalmente, Castro Cosío dejó claro que, aunque la política se encuentre en un momento tenso por la investigación abierta por la Fiscalía General de la República (FGR), su amistad con Rocha Moya no se pondrá a prueba por lo que considera una campaña de calumnias.
AG