El presidente Enrique Peña Nieto propuso diez acciones para combatir el consumo de drogas desde una perspectiva que no criminalice a los consumidores durante la sesión especial sobre drogas de la Asamblea General de la ONU.
Entre las diez propuestas, el Presidente pidió que se garantice un mayor acceso a sustancias controladas con fines médicos, propuesta que, dijo, salió del debate sobre el uso de la mariguana en México.
- El problema mundial de drogas exige que comunidad internacional refrende el principio de responsabilidad común y compartida mediante una cooperación internacional más intensa y efectiva. En un mundo globalizado las drogas son también un problema globalizado que incumbe a todas las naciones. Ningún país puede por sí solo hacer frente a este flagelo, es más, la divergencia entre políticas públicas de cada nación dificulta la cooperación y la obtención de resultados, por ello se requieren consensos globales o al menos hemisféricos para atender problema de las drogas con eficacia.
- Es necesario reforzar el frente común ante la delincuencia organizada trasnacional, para cerrar espacios a operaciones financieras y delitos conexos e intensificar la cooperación entre gobiernos al ampliar el intercambio de información y acciones conjuntas para desmantelar las organizaciones delincuenciales.
- Se requiere de una mayor coordinación y colaboración entre las propias agencias especializadas del sistema de las Naciones Unidas, con el fin de abordar todos los aspectos de problema mundial de las drogas a través de los distintos mandatos y mayor interacción entre ellas. Agencias como la oficina de la Naciones Unidas contra la droga y el delito, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ONU Mujeres y la Organización Mundial de la Salud, deben apoyar a los estados miembros en la aplicación de mejores estrategias, políticas y programas contra las drogas.
- Las políticas públicas y las acciones derivadas de la política internacional sobre las drogas deben estar alineadas con los esfuerzos en favor del desarrollo sostenible de la Agenda 20-30; los objetivos de desarrollo sostenible y los encaminados a resolver el problema de las drogas deben ser complementarios y reforzarse entre sí.
- Se deben atender los daños sociales relacionados con el mercado ilícito de drogas para aquellas comunidades vulneradas por el crimen organizado se necesita una prevención integral de violencia, exclusión y del debilitamiento del tejido social. Apoyar a las comunidades afectadas con alternativas educativas, laborales y recreativas que fortalezcan la inclusión y cohesión social. En especial, se deben crear alternativas productivas en aquellas comunidades donde se siembran estupefacientes, por ejemplo, con reconversión de cultivos y esquemas internacionales de agricultura por contrato.
- Ante las limitaciones del paradigma prohibicionista, se debe atender el tema mundial de las drogas desde la perspectiva de los derechos humanos, solo así podemos ofrecer respuestas más integrales, equilibradas y promotoras del desarrollo. Este cambio de fondo implica modificar el enfoque sancionador para ubicar a las personas, sus derechos y su dignidad, no a las sustancias ni procesos judiciales, en el centro de nuestros esfuerzos.
- El consumo de drogas debe atenderse esencialmente como problema de salud pública, toda vez que constituye una amenaza para el desarrollo pleno de las personas, especialmente de nuestros niños y jóvenes. La adicción de drogas debe atenderse con mecanismos de prevención y soluciones terapéuticas integrales y no con instrumentos penales que criminalizan a consumidores y dañan el desarrollo de su personalidad.
- En los delitos relacionados con drogas, se deben privilegiar penas proporcionales y alternativas al encarcelamiento, que incorporen también una perspectiva de género. Las sanciones desproporcionadas que castigan a mujeres y niños en condiciones de vulnerabilidad, lejos de resolver un problema generan círculos viciosos de marginación y criminalidad. Además deben brindarse servicios de tratamiento, educación, rehabilitación y reinserción social a la población en reclusión.
- Se deben sumar esfuerzos internacionales para prevenir el consumo de drogas mediante una campaña orientada a niños y jóvenes a nivel global. Debemos proteger a los miembros más vulnerables de nuestras sociedades garantizando que conozcan los efectos nocivos asociados al consumo de estupefacientes y psicotrópicos.
- Asegurar la disponibilidad y un mejor acceso de sustancias controladas para fines médicos y científicos, evitando al mismo tiempo su desviación, uso indebido y tráfico; esta propuesta que se deriva del amplio debate nacional sobre el uso de la mariguana al que convocó el gobierno de México con expertos, académicos y representantes de la sociedad civil. Como Presidente de México, en esta sesión especial, doy voz a quienes ahí expresaron la necesidad de actualizar el marco normativo para autorizar el uso de la mariguana con fines médicos y científicos.