En la ciudad, ningún espacio del transporte público queda a salvo del tsunami humano. Mucho menos —aunque muchos varones imaginan que aquí la vida es bella, perfumada y relajada—, los exclusivos para mujeres y grupos vulnerables: las personas con discapacidad, los adultos mayores y los niños. Destinados a evitar tocamientos abusivos disfrazados de involuntarios, estos vagones conducen sin embargo a las usuarias hacia otro pozo. Y en él, los cuerpos no suelen reaccionar bien a la proximidad.
19:00 El Metrobús
Siete de la noche, un martes de mayo. Abordar un camión en la línea 1 del Metrobús —que recorre la avenida de los Insurgentes— pone a prueba toda resistencia.
Ciudad de México /
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