El gobierno de México no otorgó su respaldo a la candidatura de Rafael Grossi, actual director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), para la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pese a la reunión que sostuvo con Alicia Bárcena durante el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
El encuentro, que se prolongó por más de una hora, se dio en un momento clave de definiciones diplomáticas rumbo a la sucesión en la ONU; sin embargo, no derivó en el apoyo mexicano a la aspiración de Grossi, quien buscaba consolidar respaldos internacionales para su postulación.
En este contexto político y diplomático, México optó por no acompañar la candidatura del titular de la AIEA, mientras que Alicia Bárcena decidió no inscribirse en la contienda y sumarse al impulso regional a favor de la expresidenta chilena Michelle Bachelet, respaldada de manera conjunta por México, Brasil y Chile.
La decisión también se enmarca en los vínculos políticos y diplomáticos que Bárcena mantiene con Chile. Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se desempeñó como embajadora de México en ese país, donde fortaleció una relación cercana con Michelle Bachelet y con el actual presidente chileno, Gabriel Boric.
Con este movimiento, el gobierno mexicano cerró la posibilidad de respaldar otras aspiraciones y se alineó con la propuesta regional que busca posicionar a Bachelet como candidata a la Secretaría General de la ONU, en una apuesta por el fortalecimiento del multilateralismo y la coordinación entre países de América Latina.