“El barrio marginal está soportado sobre los hombros de las mujeres”: Emiliano Ruiz

Golondrinas, un barrio marginal del tamaño del mundo, es una investigación de Emiliano Ruiz Parra que nos muestra las historias heroicas de los habitantes de estos sitios.

Emiliano Ruiz Parra, periodista y escritor. (Twitter)
Daniel Francisco
Ciudad de México /

Hay olores que se impregnan para siempre en nuestra memoria. El de la marginación que proviene de los drenajes a cielo abierto, el de las letrinas improvisadas, el del hacinamiento, el polvo y el lodo.

Vivir en un barrio marginal es perseguir a la pipa de agua y luchar contra los altos precios y las extorsiones. Para sobrevivir en esas condiciones hay que tener alerta los cinco sentidos. El peligro llegará con la siguiente tormenta que puede arrasar la vivienda.

Las mujeres tienen que cuidarse cuando van al baño por la noche, al salir de madrugada para buscar la parada más cercana del microbús, autobús o algún transporte improvisado que te pueda acercar a una de tus escalas rumbo a la escuela o el trabajo.

Golondrinas, un barrio marginal del tamaño del mundo, es una investigación de Emiliano Ruiz Parra que nos muestra las historias heroicas de los habitantes de estos sitios.

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El escritor me cuenta en entrevista que “la mayoría de las personas que trabajan y estudian en los centros urbanos, sobre todo del sur global, el tercer mundo, pues, se echan viajes de una o dos horas desde periferias, en condiciones bien difíciles. Son también las fuerzas que sostienen laboralmente las ciudades, que van desde los trabajos más pesados, relacionados con la seguridad, con la limpieza, con el cuidado de los niños y los adultos mayores”.

Damos por hecho que estas ciudades existen, que giran alrededor del sol de la Ciudad de México. Nuestra ciudad se alimenta de esta periferia. Normalizamos sus condiciones adversas.

Ruiz Parra afirma que “normalizarlo es la manera de abaratarlo. Esto tiene que cambiar o al menos comprenderse”.

Las mujeres sostienen al barrio

El autor de Ovejas negras dice que “en la mayoría de los barrios marginales de México y el mundo los varones van a trabajar como obreros, choferes, policías y ¿quién se queda a construir comunidad? Se quedan las mujeres. Queda una carga tremenda de hacer la casa, de hacer política, para que puedan aterrizarse los servicios, derechos y criar a los niños y darles de comer y además tener algún otro trabajito en la casa. 

La mayoría son también comerciantes o cocinan o tienen un pequeño taller de algo. Son mujeres que trabajan todo el día, todo el tiempo. Yo sí creo que en algunos casos la hora o las dos horas que platicaron conmigo fue el primer descanso que tuvieron en años. El libro se llama Golondrinas porque así se llamaba el barrio, pero en buena medida porque las golondrinas son ellas, son las mujeres. 

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El barrio marginal que crece está soportado sobre los hombros de las mujeres, sobre su capacidad de trabajo, su resiliencia para poder sacar todas las tareas que hay que hacer”.

Ruiz Parra indica que “el libro no es sólo una apuesta para visibilizar el barrio marginal, sino también es una apuesta para que contemos historias de maneras más complejas, más ricas, para que el periodismo también pueda dialogar con otras disciplinas: con el ensayo, con la no ficción, con la antropología".

"Yo quería escribir un gran ensayo sobre el barrio marginal, pero me di cuenta que yo tenía una historia personal que me estaba llevando para allá. Yo estuve de niño en esos barrios”.


EHR

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