Con tambores, caracoles que lanzan sonidos de guerra, pañuelos verdes y morados al cuello o en el puño, y carteles con nombres y exigencias, ayer más de 120 mil mujeres se volcaron a las calles, desde Paseo de la Reforma rumbo al Zócalo, para exigir justicia, denunciar la violencia y defender sus derechos.
La cifra fue difundida por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, quien agregó que la jornada concluyó con saldo blanco. Sin embargo, indicó que al cierre de la movilización un grupo, en su mayoría integrado por hombres, realizó actos vandálicos contra uno de los edificios del Gobierno.
En ese sentido, policías aseguraron diversos objetos peligrosos como botellas de alcohol, aerosoles y martillos.
La convivencia de las manifestantes inició a las 12 horas, donde niñas, madres buscadoras y personas de la tercera edad se unieron para defender sus derechos, exigir justicia por los casos de feminicidio, agresiones machistas, demandan mayor presupuesto público para combatir la violencia de género, fortalecer los refugios para las víctimas, fiscalías especializadas y actualizar los mecanismos de búsqueda de personas desaparecidas.
Desde un templete, una mujer levantó el puño y lanzó la consigna que se replica entre cientos de voces: “¡Alerta, alerta, que camina, la lucha feminista por América Latina! ¡Y tiemblen, y tiemblen, y tiemblen los machistas, que América Latina será toda feminista!”
La respuesta llegó de inmediato. Decenas de mujeres saltaron y respondieron al unísono: “¡Ni una más! ¡Ni una más!”, “¡el que no brinque es macho!”, y “porque vivas se las llevaron y vivas las queremos”.
La marcha avanzó y creció con cada contingente que se sumó. El eco de las consignas rebotó entre los edificios del Centro Histórico.
Entre la multitud, las madres buscadoras caminaron con fotografías colgadas al pecho o impresas en mantas. Otras levantaron retratos plastificados como el de Dafne Evelin. Su rostro apareció en una cartulina morada sostenida por Isabel García.
“Hoy recordamos que Dafne Evelin ya no está”, recordó Isabel, quien explicó que era sobrina de una amiga cercana.
“Desapareció en diciembre y la encontraron en enero”, dijo.
El caso fue clasificado como feminicidio. Según el testimonio que compartió, el responsable sería su ex novio. “Vengo a protestar por ella. Tengo hijas y nietas”.
Según la Comisión Nacional de Búsqueda, en México existe un registro acumulado de 131 mil 882 personas desaparecidas y no localizadas en los últimos 74 años y, detrás de cada caso hay familias que siguen buscando con palas, picos, gritos y lágrimas.
Entre quienes mantienen esa lucha está José Luis Castillo, quien desde hace 16 años busca a su hija Esmeralda Castillo Rincón, desaparecida en 2009 en Ciudad Juárez cuando tenía 14 años. Su caso se volvió uno más.
Durante el avance de los contingentes, en las pancartas se leía “Las niñas no se tocan!”, “Las mujeres trabajadoras queremos más estancias gratuitas”, “Ni un grito en silencio” y “Violentos son los que provocan la desigualdad social no los que luchan contra ellos”, entre otras más.
Pese a que la mayor parte de la jornada fue pacífica, como cada año, estuvieron presentes contingentes del bloque negro, que intentaron derribar el tapiado colocado en la plancha del Zócalo.
Los incidentes se concentraron principalmente en la calle 5 de Mayo y en Avenida Juárez, donde algunas participantes golpearon las vallas metálicas colocadas para proteger comercios y edificios, realizaron pintas y provocaron destrozos en un establecimiento de conveniencia antes de ser encauzadas por personal de seguridad.
Por lo demás, frente a Palacio Nacional, la valla metálica instalada para proteger el edificio se convirtió en un muro de memoria, pues mujeres pegaron carteles, fotografías y nombres de víctimas de feminicidio o desaparición.
Decenas de hojas con rostros y fechas quedaron adheridas a la estructura para romper con el silencio. Cada papel era una historia interrumpida y, al mismo tiempo, una exigencia dirigida a las autoridades.
Al terminar la marcha, algunas mujeres permanecieron en el Zócalo y quemaron los carteles que llevaron durante su recorrido.