Una mejor seguridad continental, mejores estándares laborales y prácticas anticorrupción más duras son elementos cruciales que pueden establecer una agenda para el futuro y darle un matiz más constructivo a los debates del presente. El proteccionismo no fue una solución en el siglo XX y sólo empeorará los desafíos actuales. A pesar de eso, debemos aceptar que el TLCAN debe cambiar para el beneficio de los ciudadanos de la región y establecer una visión para la región económica más competitiva del mundo. El TLCAN requiere una agenda propositiva para pensar en su futura transformación.
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