En su Homilía por la misa de Navidad, el Cardenal Carlos Aguiar Retes, señaló que los dos aspectos a considerar para adentrarse en el amor que Dios ha manifestado por todos los hombres son el cumplimiento de la promesa y la superación a la expectativa del pueblo elegido.
"El hijo de Dios es la palabra que comunica, con la fuerza del Espíritu Santo, lo que escucha del Padre. El hijo al encarnarse se ha hecho palabra para establecer el diálogo permanente que generará vida y vida en abundancia, en todo aquel que la escuche y la ponga en práctica".
Detalló que el hombre, ahora en adelante, sabrá comunicarse con Dios, como un hijo se relaciona con su padre, y que teniendo semejante Padre tomará conciencia de que ha nacido para la eternidad, y descubrirá que la gracia y la verdad son mayores dones que el conocimiento de la ley y de las normas, éstas son indicadores para señalar el camino de la vida.
"Pero escuchar y dialogar con el hijo es comunicarse con Dios trinidad. Por eso, Jesús se definió como el camino, la verdad, y la vida" dijo el Cardenal Carlos Aguiar Retes.
El clérigo cuestionó a los fieles sobre si se descubre que este camino se realiza como comunidad y no aislada ni individualmente y respondió que "de ahí se desprende la necesidad de la Iglesia como expresión de la experiencia comunitaria, lugar de encuentro con Dios y con los hermanos creyentes".
“Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios”.
Por ende, el líder religioso detalló que la Navidad culmina con la Pascua, pues la encarnación del hijo de Dios ha tenido la clara finalidad de redimir al hombre de sus extravíos y pecados, de sus fallas y limitaciones para llevar a sus fieles a disfrutar de la auténtica alegría de saber, que quien nos regaló la vida lo ha hecho con inmenso amor.
"Escuchando a Dios hijo, la humanidad podrá caminar con la luz necesaria para superar las tinieblas del error, y convertirse en discípulo y miembro de la comunidad mesiánica, proyectada desde y para la eternidad", dijo el Cardenal Carlos Aguiar Retes.
Analizó que la Navidad se ha celebrado como fiesta familiar, una ocasión de encuentro entre quienes más viven y expresan el amor y se mantienen en él, convirtiéndose en células de la sociedad para fomentar y acrecentar la fraternidad y la solidaridad.
"Expresémosle a Dios, nuestro padre, nuestra gratitud por el gran don que hemos recibido en la persona de Jesús, y por sus padres María y José, quienes aceptando la voluntad divina hicieron posible la encarnación del hijo de Dios. ¡Feliz Navidad!", concluyó.
EHR