En un ambiente de profundo dolor y consternación, la comunidad de San José de Mendoza despidió este miércoles a los ocho jóvenes que fueron brutalmente asesinados la noche del domingo 16 de marzo. Los féretros de Bruno, Fernando, Alexis, Juan, Daniel, Martín, Edwin Miguel y Juan Martín llegaron uno a uno al salón Chalico, donde el Obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, ofició la misa de cuerpo presente.
Familiares y amigos, vestidos de blanco y sosteniendo globos blancos y azules, acompañaron a las carrozas en su camino hacia el recinto, en medio del estruendo de cohetes que resonaban en el aire. La escena reflejaba la profunda tristeza que embarga a la comunidad tras la tragedia.
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La noche del domingo, sujetos armados atacaron a un grupo de jóvenes que se encontraban en la cancha de básquetbol y frente a un depósito de cerveza, al parecer sin motivo aparente. Cuatro personas fallecieron en el lugar, mientras que otras cuatro murieron posteriormente en el hospital.
Las víctimas fueron identificadas como Bruno Jesús “N”, Miguel Ángel “N”, Daniel “N”, Juan Flavio “N”, Fernando “N” y los menores Edwin y Alexis, de 15 y 16 años de edad. Los cuerpos de los otros siete jóvenes asesinados ya habían sido entregados a sus familias, quienes los velaron en sus hogares.
La misa de cuerpo presente, oficiada por el Obispo Díaz Díaz, tuvo un significado especial, ya que varias de las víctimas formaban parte del grupo parroquial de la iglesia de San José de Mendoza. Tras la ceremonia, los cuerpos fueron sepultados en el panteón de la comunidad.
En el hospital, cuatro personas más continúan hospitalizadas, entre ellas Fredy, un niño de 9 años. La comunidad permanece en estado de shock y exige justicia por este acto de violencia sin sentido. La misa de cuerpo presente se convirtió en un símbolo de unidad y dolor compartido, mientras San José de Mendoza llora la pérdida de sus jóvenes.