Navegaba en internet hace una semana cuando recibí el mensaje de un amigo: "¿Vieron la polémica del pódcast de Máquina del Mal con Cruz Azul Femenil?". Debajo de ese mensaje, el link con un video de casi cuatro minutos. Reproduje los primeros dos y lo detuve.
Revisé los comentarios de la publicación: por un lado, fans de la Liga BBVA Femenil reprobando el contenido del clip; por otro, seguidores del pódcast defendiendo el derecho a la libertad de expresión de los participantes.
Pero ahí no había opinión, no había análisis de su función como futbolistas ni tampoco respeto por su género, solo había un discurso de odio, escondido bajo la crítica del partido contra el América Femenil, que había terminado con un 10-0 a favor de las azulcremas.
"Puedes decir: 'Fue un pésimo partido, porque el planteamiento, el parado del equipo, la técnica...'. Ahí sigue siendo un análisis muy opinativo, muy subjetivo, pero si digo: 'Fue un pésimo partido porque fue femenil' ahí empiezas a meter esta situación de violencia sistémica que suele ir contra las mujeres", me explicó Adrianelly Hernández Vega, maestra en Comunicación y Cultura por la UNAM, y docente, investigadora y periodista experta en temas de género y futbol femenil.
"Cuando comienzas a integrar pseudoargumentos que están más relacionados con los estereotipos que tenemos sobre mujeres, hombres, grupos sociales y demás; ahí es cuando deja de ser una simple opinión sobre lo que parece bueno o malo y empieza a inmiscuir violencias estructurales".
El caso fue tan mediático que incluso organismos nacionales e internacionales —como la Secretaría de Mujeres y ONU Mujeres— condenaron el discurso de los tres hombres del pódcast y llamaron a detener la violencia digital.
"El derecho a la libertad de expresión no debe ir en detrimento de los derechos de las mujeres. Los medios de comunicación y quienes generan contenidos tienen una responsabilidad frente a las audiencias y deben ejercer su labor con perspectiva de género, sin violencia, evitando la reproducción de estereotipos y discursos discriminatorios”, escribió la Secretaría de Mujeres en un comunicado.
La #SecretaríaDeLasMujeres condena la violencia digital y las expresiones discriminatorias dirigidas contra las futbolistas del #CruzAzulFemenil.
— Secretaría de las Mujeres (@mujeresgobmx) August 18, 2026
La descalificación, sexualización y violencia por razón de género no deben normalizarse en redes sociales ni en ningún espacio de… pic.twitter.com/wLxKYHwxbu
Pese a ello, miles de personas calificaron de exagerada la situación y, una vez más, defendieron la libertad de expresión en las redes sociales y los espacios virtuales. Sin embargo, aquí en MILENIO te explico por qué lo dicho por Miguel Alexis Bedean, alias Mike Máquina del Mal, y sus compañeros no eran opiniones ni bromas, sino discursos de odio.
¿Qué es un discurso de odio y por qué es diferente a una opinión?
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hace referencia a un discurso ofensivo dirigido a un grupo o individuo que se basa en características inherentes (como son la raza, la religión o el género) y que puede poner en peligro la paz social.
"Hay que hacer énfasis en que un discurso de odio dista de ser una simple opinión. Cuando ya catalogamos una expresión como un discurso de odio es porque está incluyendo allí el denigrar o violentar a cierto grupo. Puede ser a partir de la orientación sexual, de la cuestión sexogenérica, el color de piel, la clase social, entre otras.
"Viene allí una situación que responde a un sistema, el cual sostiene estos diferentes tipos de violencia que vivimos en la sociedad. (...) Cuando ya estamos dando ese salto, ya no solo es: 'No me gusta esto', sino, además, empiezo a construir una narrativa que incita a otros a violentarles", añadió Adrianelly Hernández.
Ante esta situación en particular y bajo el argumento de emitir una opinión, leí cientos de comentarios sumándose a lo dicho en el pódcast a través de insultos y burlas, aumentando el nivel de violencia digital cada vez más.
Muchos de los que vi, principalmente en la red social X (antes Twitter), ya no tenían relación con el partido entre América y Cruz Azul femeniles ni con el futbol: cada persona que se atrevía a contradecir los tres discursos del pódcast recibía ataques personales, enfocados en el género de quien publicaba y reiterando comentarios sexistas, como el famoso —y ya muy gastado—: "¡A la cocina!".
"(El discurso de odio, a diferencia de una opinión), suele ser una expresión más visceral", puntualizó la docente e investigdora.
A esto se sumó la declaración de ONU Mujeres México, quien aseguró que "los comentarios misóginos no son una opinión ni una forma de entretenimiento: reproducen estereotipos, normalizan la violencia y refuerzan las barreras que históricamente han cuestionado la capacidad de las mujeres y su derecho a ocupar y disfrutar plenamente los espacios deportivos".
Además, resaltó la responsabilidad de los creadores de contenido, sobre todo aquellos que, por su alcance, se han vuelto líderes de la opinión pública.
"Quienes crean contenido y participan en la conversación pública también tienen una responsabilidad: comunicar sin reproducir discursos que denigren, discriminen o ejerzan violencia contra las mujeres. El alcance de una plataforma no puede utilizarse para amplificar la misoginia", escribió en sus redes oficiales.
⚽️En el deporte se gana, se pierde, se acierta y se falla. Ningún resultado justifica los insultos, la humillación, la sexualización o la descalificación hacia las mujeres.
— ONU Mujeres México (@ONUMujeresMX) August 18, 2026
????Los comentarios misóginos no son una opinión ni una forma de entretenimiento: reproducen estereotipos,… pic.twitter.com/1wCVxACch5
Ignorarlos, sumarse o atacarlos: ¿qué hacer ante los discursos de odio?
A la aceptación y reprobación de lo dicho en Pláticas del Mal, se sumó una nueva alternativa: ignorarlos. Algunos influencers con amplio alcance, como Gabriel Montiel, Werevertumorro, criticaron la "funa" que estaba atravesando el pódcast y a quienes le están dando visibilidad a través de condenar sus palabras.
Pero yo me cuestioné si esto realmente abonaba a erradicar estas declaraciones tras leer un comentario de la Georgina Geo González, comentarista deportiva del canal TUDN, en respuesta a la publicación del youtuber:
"Existen culpabilidades por omisión. No seamos parte de eso. Entiendo tu punto en el sentido de la posible 'fama', pero cuando, al día, hay dos mujeres asesinadas y 60 violaciones, debemos señalar y condenar a quienes promueven la violencia contra las mujeres en cualquier forma".
Existen culpabilidades por omisión. No seamos parte de eso. Entiendo tu punto en el sentido de la posible "Fama" pero cuando al dia hay 2 mujeres asesinadas y 60 violaciones, debemos señalar y condenar a quienes promueven la violencia vs las mujeres en cualquier forma.
— Georgina González Toussaint (@Geo_Gonzalez) August 18, 2026
Y cuando pensé que ignorar una problemática puede causar que se normalice o que puede volverme cómplice de ella, Adrianelly Hernández me lo confirmó.
"Cada quien tiene la decisión de abordar o no ciertos aspectos, ciertas problemáticas, no podemos resolver todo, no podemos solucionar todo, uno va eligiendo sobre qué se pronuncia. (...) Pero creo que es fundamental no dejarlo pasar cuando estamos hablando de que, donde ocurrió la situación, tiene cierto alcance mediático".
"La omisión también es un mensaje. Omitir también es hacer como que no pasa nada, y sí pasa, porque se sigue normalizando".
Si no hago nada, dijo, pareciera que no importa, que la vida puede seguir con estos sujetos expresándose de esa manera, "y el cerrar los ojos no desaparece la violencia".
¿El discurso de odio es violencia?
Siguiendo la conversación en redes sociales, descubrí que muchas personas no perciben las palabras como un tipo de violencia solo porque no implica un daño físico.
Leí comentarios como: "Ahora resulta que la violencia del país es culpa de tres tipos hablando de futbol", o "No está bien insultar en ningún momento, pero ahora resulta que debemos de poner el grito en el cielo porque se no debemos de criticar a una mujer ni ofenderla".
"Pueden violentar de manera psicológica, económica, patrimonial, qué sé yo, pero mientras no la golpeen, hay gente que cree que no está siendo violentada", reforzó Adrianelly Hernández.
Y, pese a que la ONU señala que estos discursos no son nada nuevo, también indica que su escala e impacto han ido escalando con las nuevas tecnologías. Por ello, creó en 2019 la Estrategia y Plan de Acción de las Naciones Unidas para la lucha contra el Discurso de Odio, y nombró el 18 de junio como el Día Internacional contra el Discurso de Odio.
Adrianelly me resaltó la necesidad de hacer un llamado a las autoridades para crear reglamentos de convivencia que regulen los espacios virtuales respecto a este tipo de narrativas, iniciando con un trabajo interno en la propia Liga BBVA Femenil y en el gobierno federal.
Al final del día, el desgaste de haber silenciado 150 cuentas que comentaban ofensas hacia las mujeres y el futbol femenil valió la pena, porque no basta con no ser una persona violenta, hay que ser antiviolencia, para que cada vez existan menos pódcast con declaraciones como las de Pláticas del Mal... O, mínimo, ya tengamos un protocolo de acción y sepamos qué hacer.
EHR