Inegi reporta avances en educación, vivienda y alimentación, pero retrocesos en salud

El balance revela avances relevantes en educación, vivienda y alimentación, pero también retrocesos significativos en salud y persistentes brechas regionales y poblacionales.

Más educación y alimentación, menos salud: el desigual mapa social del país. (Foto: Fernando Carranza)
Ciudad de México /

En los últimos años México ha registrado avances en derechos sociales como el acceso a la educación, a la vivienda y a una alimentación más nutritiva y diversificada; sin embargo, persisten retrocesos importantes, especialmente en el acceso a servicios de salud y en la reducción de brechas profundas entre regiones del país y grupos poblacionales vulnerables, reveló el Sistema de Información de Derechos Sociales (SIDS) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

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Tras adquirir las funciones del extinto Coneval, el Inegi realizó por primera vez en su historia el análisis general del comportamiento de los derechos sociales en México; sin embargo, no dio detalles sobre el impacto que han tenido diversos programas del Bienestar para el desarrollo de los derechos fundamentales como educación, salud, alimentación, asistencia social y trabajo.

En materia educativa se reportó que 81.4 por ciento de la población tuvo acceso a la educación en 2024 y que el uso de insumos básicos para estudiar en el hogar —electricidad, televisión, internet y algún dispositivo— alcanzó a 70.2 por ciento de estudiantes entre 3 y 17 años, lo que representó un aumento de 33.5 puntos porcentuales respecto a 2016, aunque persisten rezagos importantes en entidades del sur como Chiapas, Guerrero y Oaxaca, donde 48 por ciento o menos de la población estudiantil tiene acceso pleno a estas herramientas.

Además, la alfabetización muestra brechas marcadas entre mujeres indígenas y no indígenas, ya que 20.1 por ciento de las mujeres indígenas estaba en situación de analfabetismo en 2024, frente a 3.6 por ciento de las no indígenas, una diferencia de 16.5 puntos porcentuales.

En salud, el porcentaje de personas sin carencias en el acceso a servicios disminuyó entre 2016 y 2024, al pasar de 84.4 por ciento a 65.8 por ciento, una caída de 18.6 puntos porcentuales.

Si bien 93.3 por ciento de la población puede llegar a un hospital en menos de dos horas ante una emergencia, esto se dificulta en estados como Oaxaca, Guerrero y Chiapas. Además, al combinar acceso a salud e ingresos suficientes en adultos mayores, 46.5 por ciento en zonas urbanas logra ambas condiciones, frente a 16.3 por ciento en zonas rurales, lo que implica una brecha de 30.2 puntos porcentuales.

En seguridad social, es decir, la posibilidad de estar afiliado a instituciones que protejan ante enfermedad, vejez o desempleo, hay avances graduales, pues 51.8 por ciento de la población tuvo acceso en 2024, frente a 45.9 por ciento en 2016, aunque prácticamente la mitad sigue sin cobertura.

En Chiapas, Oaxaca y Guerrero menos de 27.5 por ciento cuenta con este derecho. Entre jóvenes ocupados subordinados, 40.1 por ciento de quienes tienen entre 24 y 29 años está inscrito en una Afore, frente a 25.2 por ciento de los de 18 a 23 años y apenas 0.8 por ciento de los de 15 a 17 años.

En el caso de mujeres indígenas adultas mayores rurales, 96.7 por ciento nunca ha cotizado en una institución de seguridad social.

El derecho a una vivienda digna muestra logros en cuanto a calidad, espacios y servicios básicos, pues 92.1 por ciento de la población no presentó carencia por calidad y espacios y 85.9 por ciento tuvo acceso a servicios básicos en 2024.

Sin embargo, el acceso al agua diaria dentro de la vivienda apenas alcanzó 53.4 por ciento, incluso por debajo del 54.8 por ciento registrado en 2016, con contrastes que van desde 81.1 por ciento o más en estados del norte y occidente hasta 24 por ciento o menos en entidades como Baja California Sur, Chiapas, Guerrero, Morelos, Oaxaca y Puebla.

En el tema de la alimentación, el Inegi muestra que en 2024 el 85.6 por ciento de la población no presentó carencia por acceso a alimentación nutritiva y de calidad, frente a 78.1 por ciento en 2016, y 69.4 por ciento vivió en hogares con seguridad alimentaria y dieta diversa.

Sin embargo, las disparidades son profundas, pues entre niñas, niños y adolescentes no pobres 36.6 por ciento consume frutas y verduras diariamente, mientras que en pobreza extrema la cifra cae a 6.3 por ciento, una brecha de 30.3 puntos porcentuales.

Finalmente, en el ámbito laboral la participación de mujeres en el mercado de trabajo sigue rezagada frente a la de los hombres, ya que 51.8 por ciento de las mujeres de 15 años y más participa económicamente, frente a 79.2 por ciento de los hombres, una brecha de 27.3 puntos porcentuales, y disminuye aún más cuando hay hijas o hijos en el hogar.

Además, en ocupaciones no calificadas, el ingreso promedio de las mujeres fue 3 mil 361 pesos menor que el de los hombres, aunque la brecha en trabajo doméstico no remunerado se redujo de 20.5 a 16.6 puntos porcentuales en el periodo.

LG

  • Rafael López Méndez
  • Formado en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; con más de 20 años de experiencia en medios escritos. Especialista en análisis de datos, seguridad, migración y procesos electorales. Melómano de tiempo completo y fiel seguidor de la Fórmula 1.

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