La Ciudad de México se enfrenta a una profunda crisis en el abastecimiento de agua. Ésta tiene múltiples aristas: entre el 30% y el 40% se pierde en fugas; el agua está repartida de forma desigual, con lugares en las que sólo está disponible por unas horas al día, y su agotamiento es veloz. Los cálculos de expertos y funcionarios dicen que en 40 o 50 años los pozos subterráneos que la abastecen en su mayoría se agotarán. Asegurar nuevas fuentes externas es cada vez más difícil: el agua es cada vez más escasa y la oposición social a su apropiación crece. El futuro del agua en la ciudad es uno de escasez y el Sistema Lerma es un ejemplo atemorizante de ello.
Lee aquí el artículo completo.