El grito espontáneo de justicia en la zona cero

Crónica

Cuatro días después de la tragedia en la Línea Dorada del Metro, el grito de justicia retumbó en la zona cero.

Contingente que marchó por avenida Tláhuac con pancartas, veladoras y flores. AP

Redacción

Cuatro días después de la tragedia en la Línea Dorada del Metro, el grito de justicia retumbó en la zona cero.

Anoche, decenas de manifestantes llegaron hasta la estación Olivos para honrar a las víctimas del colapso de un tramo elevado de la Línea 12.

Este viernes aumentó a 26 el número de fallecidos; familiares, ciclistas e incluso trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo Metro recorrieron avenida Tláhuac desde la estación Culhuacán para recordarlos.

Algunos a pie, otros en bicicleta, pero todos portaron veladoras, flores y globos blancos, así como pancartas y la bandera de México; minutos después todo esto fue utilizado para adaptar un altar a un costado del lugar de la tragedia.

Los mensajes en las cartulinas principalmente señalaron la responsabilidad de las autoridades en estos hechos y exigieron castigo para los responsables: “Que caiga el Estado, no el Metro”, “La negligencia y la corrupción mata” y “No fue un accidente, fue el Estado”.

En el trayecto sobre avenida Tláhuac también dejaron plasmado su sentir con pintas en paredes: “Ni perdón, ni olvido”.

Pero la llegada no fue fácil. A menos de 100 metros de la zona cero de la tragedia, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana instalaron un cerco para impedir el avance del contingente que empezó a concentrarse en Eje Central, en el caso de los ciclistas.

El resto ya esperaba en la estación Culhuacán desde la que avanzó sobre avenida Tláhuac por las estaciones San Andrés Tomatlán, Lomas Estrella, Calle 11 y Periférico hasta que se encontró con los policías y sus escudos.

El ambiente se tornó tenso, pues manifestantes jalaron las vallas, enseguida llegaron los empujones e incluso algunos utilizaron las bicicletas contra los escudos de los uniformados.

Por unos minutos parecería que la violencia se desbordaba por la negativa de impedir el avance del contingente, pero la respuesta de los manifestantes fue un grito al unísono: “¡Déjenos pasar!

Instantes después la orden de las autoridades capitalinas llegó y se rompió el cerco; enseguida hubo algarabía de la gente: “¡El pueblo unido, jamás será vencido!” y se retomó el de “¡Justicia!”, que durante gran parte del trayecto se escuchó sobre avenida Tláhuac.

Al llegar a un costado de la estación Olivos comenzaron a colocar las velas en forma de cruz y alrededor las flores y globos blancos que colgaron en un árbol. Al caer la noche comenzó la velada y siguieron las oraciones.

Mientras que en la entrada principal de la estación colocaron hojas con los nombres de las víctimas mortales, que para esa hora todavía sumaban 25, así como diversas imágenes, como las de un puño en alto.

Más tarde hubo pase de lista de todos en voz de una mujer: “José Luis Hernández Martínez, ¡justicia!, Juan Luis Díaz Galicia, ¡justicia!, Melitón Velasco López, ¡justicia!, Angélica Segura Osorio, ¡justicia!, Liliana López García, ¡justicia!, Mario Alberto Bautista Sánchez, ¡justicia!, José Juan Galindo Soto, ¡justicia!”... al terminar con el último nombre varios gritos más de “¡justicia!” que solo dejaron de escucharse porque enseguida sonó a la banda de guerra de Tláhuac que acompañó este primer grito ciudadano.

Para finalizar, el Himno Nacional y los últimos gritos: “¡Viva México!”, “¡Viva Tláhuac!” 

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