El activismo social y la participación electoral tienen una historia de contrastes en los últimos años, pues aunque en Coahuila algunos partidos postulan a personas vinculadas a distintos movimientos su llegada a los puestos ha sido nula.
Los comicios de 2020, en que se renovó el Congreso local reunieron a 520 candidatos entre 11 fuerzas políticas, aunque ni siquiera un 10% correspondió a personas alejadas de las estructuras partidarias habituales. La excepción fueron al menos tres aspirantes, aunque la mayoría fueron postulados por distritos locales de la capital del estado.
Se trata de Noé Leonardo Ruiz Malacara, presidente de Comunidad San Aelredo, Carmen Patricia Nieto Ruiz, integrante del Movimiento Magisterial de Coahuila y Aida Guadalupe García Badillo, quien tiene un historial en la defensa de grupos vulnerables.
En entrevista para MILENIO, Ruiz Malacara y Nieto Ruiz hablan de su experiencia en torno al proceso, además de los retos que ven al interior de los partidos para aumentar el número de candidatos vinculados a causas sociales.
Comunidad San Aelredo
En el caso del presidente de la organización que representa los intereses de la comunidad Lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti e intersexual, Noé Leonardo Ruiz Malacara, refiere que la invitación a contender por uno de los distritos de Saltillo fue de la ex diputada Claudia Ramírez y donde hubo apertura a sus temas.
“Se nos da la oportunidad para poder contender en el distrito 14 en Saltillo. La experiencia fue muy buena y se nos dio la libertad que, además de los temas del partido, que diéramos algunos ejes o puntos importantes”.
Afirma que para los integrantes de la comunidad que representa fue importante tener una representación en las campañas, debido a que era romper con estereotipos sociales que marcan que un aspirante debe pertenecer a una familia tradicional o una orientación sexual en concreto.
“La reacción fue muy buena y no hubo cuestionamientos acerca de la sexualidad, sino cómo le va a hacer, cuáles son sus propuestas, esto quiere decir que la mentalidad de la gente de Coahuila ha cambiado”.
Aunque reconoce que hubo apertura de parte de la ciudadanía para escuchar las propuestas, indica que la pandemia impidió una votación copiosa que permitiera llevarlo al Congreso del Estado.
“Con la pandemia se organizó una guerra sucia en la que se metió miedo y no acudieron todas y todos a votar”.
El activista expone que la organización que representa también promovió ante el IEC que existan reglamentaciones para darles participación en futuros procesos.
“La presidenta del IEC exhortó a los partidos a que incluyan dentro de sus plantillas a miembros de esta población y pasando esta elección se va discutir para ponerlo de forma normativa en los procesos de 2023 y 2024”.
Por lo pronto, hizo un llamado a que los integrantes de la comunidad soliciten al interior de sus partidos espacios de representación.
Necesaria, más apertura: Patricia Nieto
Por su lado, Patricia Nieto comparte que aunque dentro del partido que la postuló había interés de algunos grupos de involucrar a integrantes del magisterio, también se encontró con resistencias de la militancia tradicional.
“Hay mucho celo de parte de los mismos militantes y no les permite ver que pudiera haber perfiles fuera de los partidos que pudieran representarlos. Morena no es un partido antiguo, pero tienen esa práctica y muchos militantes vienen de otros partidos cansados de ver prácticas antidemocráticas y hay mucha diferencia de opinión”.
Recuerda que para ella y los demás que integran el Movimiento Magisterial, quedó claro que aunque en esencia el activismo no va por espacios de elección popular son necesarios para concretar cambios de fondo.
“Tenemos una lucha muy transparente de que siempre estuvimos plantados hacia un interés muy claro que nunca ha sido político-electoral, pero a lo largo de los años que llevamos luchando tenía que ver con procesos legislativos. Observamos que ya con más frecuencia se están buscando esos espacios y si no lo hacemos así no somos escuchados o no tenemos influencia”.
Puso de ejemplo las reformas o propuestas que la Coalición de Trabajadores de la Educación Pública de Coahuila, impulsó con diputados locales para conseguir modificaciones a la Ley del Servicio Médico y la Ley de Pensiones, de las cuales una tuvo que resolverse en los tribunales por la falta de apoyo de una parte del Poder Legislativo.
La excandidata a diputada afirma que la respuesta ciudadana al momento de buscar el voto fue positiva, aunque no consiguieron alcanzar la victoria y entre las lecciones que deja el proceso del año pasado está que los partidos requieren una mayor apertura en sus perfiles.
“Muchos activistas no tenemos compromisos o intereses más allá de lo que nos mueve en nuestra necesidad de contribuir a la democracia. Se cierran en el mundo interno de sus propios estatutos, un proyecto que a veces es muy macro y general, pero hay particulares que representamos nosotros y que se corrigen e irradian en lo general”.
Tiempos de “activitis”
Para Mayte Méndez Porras, integrante de la Red de Mujeres de La Laguna, existe una etapa de “activitis” en el proceso electoral 2021 que renovará en Coahuila las 38 alcaldías y las siete diputaciones federales.
Argumenta que su aseveración deriva de que muchas personas que aspiran a una candidatura destacan haber luchado desde abajo o provenir de una situación económica desfavorecida.
“Puede ser una persona con buenas intenciones que ha pertenecido a movimientos sociales, pero decir que es activista es algo muy fuerte y que lleva una gran responsabilidad”.
Considera que el término se ha distorsionado a tal grado que muchos que hacen peticiones en plataformas como change.org o comparten imágenes apoyando a una causa social en sus redes sociales se asumen como tal, aunque no existe un acompañamiento real a grupos vulnerables.
Refiere que si bien se han dado casos en que partidos políticos postulan a integrantes de algunas organizaciones o movimientos es más por ganar adeptos a que exista un compromiso real con las causas.
“Hay muchas buenas intenciones y personas que se preocupan, pero a veces se dejan guiar por espejitos que les muestran”.
Opina que en ocasiones quienes optan por estos caminos partidarios se ven limitados por las agendas de grupos políticos y cambia la percepción que diversos sectores sociales tuvieron de ellos.
“El panorama es muy complicado porque lleva mucho trabajo y poca gente está dispuesta a cumplir con esa responsabilidad. Estos activistas que son rostros públicos si no logran el cometido que están buscando se convierten en personas de escarnio”.
AARP