La Constitución recoge las decisiones fundamentales y los principios que, a lo largo un siglo, se han ido adecuando, modificando y reformando para establecer con nitidez el andamiaje institucional que se requiere para la consecución de los fines del proyecto nacional. Muchos de estos principios permanecen inmutables; tienen la solidez que les imprime el paso del tiempo, y a partir del establecimiento de la estructura fundamental del Estado mexicano, el texto constitucional ha evolucionado para ir incorporando nuevos diseños institucionales, orientados a una mayor democratización, a la transparencia, a la rendición de cuentas, al combate a la corrupción, entre otros tantos.
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