El Instituto Nacional Electoral (INE) perfila una expansión gradual en el uso de las urnas electrónicas, no solo para agilizar los procesos de votación y escrutinio, sino también como una herramienta que permita acercar el sufragio a personas con discapacidad, ciudadanos con movilidad reducida y mexicanos residentes en el extranjero.
El vocal ejecutivo del INE en Tamaulipas, Sergio Bernal Rojas, señaló que, tras la experiencia obtenida en el proceso electoral de 2024, el siguiente paso debe ser continuar incorporando esta tecnología de manera paulatina y evaluada.
"Tenemos que ir avanzando, sin prisa, pero sin pausa", afirmó al señalar que el modelo tradicional seguirá coexistiendo con las urnas electrónicas, ya que ambas modalidades pueden complementarse sin poner en riesgo la certeza de las elecciones.
Bernal recordó que estos dispositivos ya fueron utilizados en la elección de 2024, tanto en territorio nacional como en consulados de Estados Unidos, Canadá, España y Francia para el voto de mexicanos residentes en el extranjero, experiencia que, dijo, demostró su viabilidad.
“Uno de los aspectos que considera con mayor potencial es la posibilidad de emplear esta tecnología para ampliar el acceso al voto de sectores que actualmente enfrentan mayores dificultades para acudir a una casilla”.
Como ejemplo, mencionó el caso de una médica que el día de la jornada electoral debía permanecer durante varias horas en un quirófano o de personas que, por motivos de salud, emiten su voto desde su domicilio. En ambos casos, consideró que “la urna electrónica podría facilitar estos procedimientos, haciéndolos más ágiles y menos invasivos”.
Asimismo, planteó que esta tecnología podría fortalecer los mecanismos de votación para mexicanos en el extranjero mediante su instalación en sedes consulares, siempre bajo los esquemas de seguridad y legalidad establecidos por la autoridad electoral.
Accesibilidad e inclusión para personas con discapacidad
El funcionario destacó que uno de los principales atributos de la urna electrónica es su diseño orientado a la inclusión.
Explicó que los equipos incorporan plantillas en sistema Braille y la posibilidad de recibir instrucciones mediante audífonos, permitiendo que personas con discapacidad visual puedan emitir su voto de manera autónoma y, sobre todo, preservando el secreto del sufragio.
Incluso, comentó que recientemente se realizaron ejercicios con personas con discapacidad visual en Reynosa para evaluar el funcionamiento del sistema, cuyos resultados calificó como satisfactorios, aunque reconoció que aún existen áreas de oportunidad para seguir perfeccionándolo.
Seguridad de las urnas electrónicas y confianza ciudadana
Frente a la desconfianza que todavía genera el uso de tecnologías en los procesos electorales, Bernal subrayó que la urna electrónica no sustituye las garantías del sistema electoral mexicano, sino que incorpora nuevos mecanismos de seguridad.
Afirmó que estos equipos no cuentan con conexión a internet durante la votación y son sometidos a revisiones técnicas y dictámenes especializados antes de su utilización.
Además, recordó que el sistema electoral mexicano ya opera con múltiples mecanismos de control, como la lista nominal con fotografía, la identificación del elector, las boletas elaboradas con papel de seguridad y diversos procedimientos de verificación, por lo que la urna electrónica se incorpora a ese esquema de protección, no lo reemplaza.
"El sistema electoral mexicano tiene muchas medidas para generar confianza. Esos mismos candados también están presentes en la urna electrónica", sostuvo.
Reto del INE: fomentar el uso de las urnas electrónicas
Finalmente, consideró que el principal reto ya no es tecnológico, sino cultural.
A su juicio, será necesario que la ciudadanía conozca, utilice y se familiarice gradualmente con estos dispositivos para fortalecer la confianza en su funcionamiento y aprovechar sus ventajas en términos de rapidez, inclusión y accesibilidad, sin sacrificar la certeza y la secrecía del voto.
SJHN