Tomando en consideración el racismo y misoginia de Trump, así como su capacidad para designar al justice que rompa el balance en la Corte, es altamente probable que la discriminación y criterios ultra conservadores pudieran colarse nuevamente en dicho tribunal. Además, hay que considerar la avanzada edad de ciertos justices liberales: Ginsburg cuenta con 83 años, Kennedy con 80 y Breyer con 78. De ahí que no sea descabellado que, por lo menos, en los siguientes cuatro años alguno de éstos fallezca y, entonces, Trump podría hacer una Corte a su medida.
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