El nacionalismo revolucionario no sólo resistió la hegemonía neoliberal, antes bien recuperó una inesperada actualidad con la irrupción de los populismos en el mapa político. Y el candidato transexenal de la izquierda mexicana, muerto y enterrado después de cada elección presidencial, revive en la siguiente. Habríamos de preguntarnos entonces acerca de las razones de la vigencia de la corriente nacionalista —que incluso ha impedido la emergencia de nuevas izquierdas—, sobre sus transformaciones de la última década, la relación de aquélla con una protesta pública a la alza durante la transición democrática, el papel que juega dentro del orden político neoliberal y las posibilidades de un discurso rupturista en la circunstancia actual.
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