En una sociedad en donde existiese igualdad de oportunidades, las circunstancias de origen no tendrían efecto alguno sobre los resultados de las personas, y éstos dependerían exclusivamente de las variables bajo su control. Por tanto, en una sociedad con dichas características, habría altos niveles de movilidad social relativa, pues la posición alcanzada por un individuo no estaría relacionada con la posición alcanzada por sus padres. Si, en cambio, observamos que la posición alcanzada por los padres está relacionada con la posición alcanzada por los hijos, es posible sospechar que existe desigualdad de oportunidades. Así, si se tiene como objetivo construir una sociedad con igualdad de oportunidades, implícitamente se busca construir una sociedad con altas tasas de movilidad relativa.
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