De acuerdo con un trabajo realizado en 2008, en el área de ecología, el número de autoras aumentó de forma importante después de que una revista arbitrada en el tema decidiera esconder el nombre de los investigadores responsables de los artículos que sometían a revisión. Algo similar sucede con Nature. A pesar de que las mujeres representan el 20% de la fuerza laboral en el campo de las ciencias ambientales, en esta revista sólo un 3.8% del total de sus artículos en el tema han sido publicados por mujeres. Si esto es así para la biología, un campo de estudio al que se le ha estereotipado como amable para el género femenino, el camino es un tanto más complicado para aquellas que se abren paso en áreas como la ingeniería, las matemáticas, o la física.
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