Al inicio de su libro Piketty señala que si bien la distribución de la riqueza merece ser estudiada de modo sistemático utilizando marcos teóricos y métodos estadísticos es "...un tema demasiado importante como para dejarlo sólo en manos de los economistas". Para ponerle "carnita" a la teoría y humanizar las estadísticas, recurre a la literatura. En particular, Austen y Balzac, nos dice el autor de El capital en el siglo XXI, "...poseían un conocimiento íntimo de la jerarquía de la riqueza en sus respectivas sociedades [y] desarrollaron sus implicaciones con una veracidad y un poder evocador que no lograría igualar ninguna estadística, ningún análisis erudito".
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