El consejero Martín Faz alertó que el plan B de reforma electoral pondrá el riesgo el sistema, al prever que en el 2027 se tengan elecciones federales y locales, judiciales y revocación de mandato al mismo tiempo, lo que, además, convertirá el proceso en el más costoso, complicado, lento y proceso a errores, afectando la certeza de los resultados.
Después de que siete consejerías se deslindaron públicamente de un supuesto documento de observaciones instituciones que el INE habría enviado al Senado sobre el plan B de reforma electoral, el consejero Martín Faz expuso en sus redes sociales los problemas técnicos que podría generar a la autoridad electoral en la operatividad y organización de tantos procesos simultáneos.
Plan B electoral podrían duplicar costos
En sus redes sociales alertó que lejos de que el plan B ayude al sistema electoral, generará una saturación que lo podría poner en riesgo.
“La propuesta conocida como plan B plantea que en un mismo día se realicen varias votaciones: elecciones federales, locales, la revocación de mandato y la elección judicial. Esto se traduce en posibles impactos en la calidad, oportunidad y certeza de los resultados. Lejos de hacer más eficientes las elecciones, la realización paralela de estos procesos podría saturar la operación.
“El riesgo es que el sistema se vuelva más lento, más complicado y propenso a errores. En las casillas, esto se traduciría en una experiencia más complicada para el electorado. Se tardaría más tiempo en votar, habría filas más largas y posibles retrasos desde la apertura hasta el cierre de los centros de votación”.
Como MILENIO publicó el pasado lunes, el plan B implicaría una duplicidad de costos al orillar al INE a generar dos elecciones masivas simultáneas con doble gasto, lo que el consejero confirmó, al recordar que las elecciones judiciales y las de cargos públicos federales y locales son incompatibles.
“Algunas votaciones tienen reglas distintas, por ejemplo, en la casilla de la elección judicial no pueden estar representaciones de partido, esto obligaría a separar las votaciones, lo que significaría tener más de una casilla o incluso tener que ir a distintos lugares para votar.
“Esta separación duplicaría el trabajo electoral: se necesitarían más lugares de votación, más materiales, más bodegas para resguardarlos y más personas recibiendo y contando los votos. También implicaría más capacitación, más organización y recursos humanos en todo el país”.
INE, sin postura adicional
Por lo que recalcó que con estas complicaciones, el plan B ni reduce costos ni fortalece el sistema, sino que genera efectos contrarios.
“Todo esto contradice la narrativa de simplificación de costos que acompaña la iniciativa de reforma: no simplifica, complica; no reducir costos, los incrementa; no fortalece la certeza, la pone en riesgo”.
El INE no ha emitido ningún posicionamiento adicional que incluya la postura de la consejera presidenta, Guadalupe Taddei, quien aparentemente habría enviado las observaciones sin aval del Consejo General, y que no acompañó el desmentido de la mayoría de sus colegas.
IOGE