Laura Imelda Pérez Segura no es partidaria de los destapes públicos. Cuando se le pregunta si buscará la reelección como presidenta municipal de San Pedro Tlaquepaque en 2027, evita aceptar o rechazar la idea de participar en las próximas elecciones ara permanecer en el cargo otros tres años.
“No es mi estilo. Yo me he concentrado en trabajar”, responde. Sin embargo, tampoco cierra la puerta a permanecer otros tres años al frente del municipio: “Ya si nos toca y la gente nos da la oportunidad, pues, otro boleto”, señala en entrevista con MILENIO.
Asegura que la definición llegará después. Por ahora, su apuesta es dar continuidad al proyecto político que representa Morena y que, asegura, en Tlaquepaque se ha traducido en combate a la corrupción, programas sociales, obra pública y atención a colonias que durante años permanecieron rezagadas.
Pero el camino hacia 2027 podría tener una diferencia importante respecto de la elección que la llevó a la presidencia municipal: la relación con el Partido Verde. Lo reconoce como un aliado de Morena a nivel nacional, aunque señala que buena parte de los espacios que actualmente ocupa fueron obtenidos en coalición y estima que su fuerza electoral propia representa “dos por ciento, tres por ciento”. Para la alcaldesa, si la alianza se mantiene en el ámbito federal, tendría que analizarse cómo se traduce en los estados y municipios.
Y aunque asegura que no se distraerá con la disputa electoral, lanza una frase con destinatario abierto: “No nos vamos a distraer con ruido de ningún tipo, y menos cuando sabemos que justamente hay quienes, a través de la descalificación y andar brincando de partido en partido, buscan ocupar un espacio”.
Seguridad, el reto
Tlaquepaque llega a casi dos años de la actual administración con un pendiente que sigue pesando: la seguridad. El Gobierno de Jalisco ha reconocido que el municipio se mantiene con la mayor incidencia de homicidios dolosos en el Área Metropolitana de Guadalajara.
Frente a estas cifras, sostiene que recibió una corporación debilitada y con carencias en personal, patrullas, equipamiento y condiciones laborales. Su administración, asegura, ha incrementado el número de policías y unidades, reforzado el equipamiento, establecido patrullajes por polígonos y ampliado la videovigilancia.
La alcaldesa defiende que, según cifras que atribuye al Secretariado Ejecutivo Nacional, durante su administración los delitos de alto impacto disminuyeron 30 por ciento, y el promedio diario de homicidios dolosos 40 por ciento respecto de la administración anterior. Aunque reconoce que el problema está lejos de resolverse.
Uno de los puntos que más preocupa es la Nueva Central Camionera. De acuerdo con Pérez Segura, cerca de 100 personas han sido resguardadas o localizadas mediante los operativos implementados en la zona, principalmente menores de edad que pudieron haber sido víctimas de reclutamiento forzado.
Ahí se mantienen dos módulos de seguridad, patrullajes en coordinación con Defensa, Guardia Nacional y Policía Metropolitana, además de cámaras conectadas al C4 municipal y al C5 estatal.
La apuesta ahora es llevar una de esas medidas a escala nacional. Pérez Segura impulsa una iniciativa del gobernador de Jalisco para que quienes aborden autobuses acrediten su identidad, como ocurre en los aeropuertos. La alcaldesa sostiene que esto permitiría identificar a menores con ficha de búsqueda, reconstruir la ruta seguida por una persona desaparecida e inhibir la actuación de posibles responsables.
El problema del agua
El agua se convirtió en uno de los principales frentes políticos de su administración. Pérez Segura reconoce que el municipio arrastra adeudos con el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), principalmente de administraciones anteriores. Lo que rechaza es pagar sin conocer exactamente qué se está cobrando.
Afirma que cuando comenzaron a recibir información desglosada encontraron cuentas que no pertenecían al municipio, después de semanas de confrontación, la relación entró en una etapa distinta. El municipio y el SIAPA instalaron una mesa de trabajo para revisar cuenta por cuenta y determinar cuánto corresponde pagar.
Según la presidenta municipal, después de las primeras revisiones la cifra final podría representar alrededor de 10 por ciento de lo reclamado originalmente por el organismo. Tlaquepaque también busca que se reconozcan más de 400 millones de pesos que, asegura, el municipio ha invertido en infraestructura que correspondía ejecutar al SIAPA.
Pero insiste en que la discusión por los adeudos ha desplazado el problema que considera verdaderamente importante: “El agua sucia. Por eso digo, insisto, el problema es el agua sucia y la falta de abasto”.
Laura Imelda llega a esta etapa de su administración con una definición política que todavía guarda para después. No confirma que buscará la reelección, pero tampoco la descarta.
Mientras esa decisión llega, coloca sobre la mesa los resultados que pretende llevar como carta de presentación: reducción de delitos, inversión en infraestructura, programas sociales y una mayor recaudación municipal; al mismo tiempo, reconoce que seguridad, agua y rezagos urbanos continúan entre los principales desafíos de Tlaquepaque.
SRN