Desde la conferencia matutina en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum coincidió con el cantante Bad Bunny en un llamado de unidad y amor contra el odio, en el contexto de continuas redadas violentas contra migrantes latinoamericanos en Estados Unidos.
Benito Antonio Martínez, nombre real del artista que amenizó el medio tiempo del denominado Súper Tazón, y que levantó debate al cantar completamente en español, en uno de los mayores eventos deportivos de Estados Unidos.
Durante su conferencia en el Salón Tesorería, se pidió la opinión al respecto a la mandataria.
"Muy interesante. Cantó en español en el Super Bowl, y que el mensaje sea de unión de América, del continente americano. Porque menciona a todos los países, incluido Estados Unidos y Canadá. Muy interesante… y muchos símbolos. En efecto, el mejor antídoto para el odio es el amor", abundó.
Así lo dijo:
La mandataria también destacó el consumo de aguacate mexicano en el marco de la final del futbol americano profesional estadunidense, pues de acuerdo a productores en Michoacán, las exportaciones del fruto verde suben hasta 30 por ciento en estas fechas.
Son enviadas a Estados Unidos desde Michoacán y Jalisco, 120 mil toneladas de aguacate.
¿Cuáles fueron los símbolos del show de Bad Bunny?
Una actuación de Bad Bunny no sería una actuación sin la famosa casita, una réplica de una vivienda típica de cemento en Puerto Rico, integrada a los montajes de sus conciertos y en donde aguardaba una de las mayores sorpresas del espectáculo.
"Buenas tardes California, mi nombre Benito Antonio Martínez Ocasio", se presentaba así Bad Bunny. "Si hoy estoy aquí es porque nunca dejé de creer en mí y tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas", continuó diciendo mientras comenzaban a sonar los acordes de 'Mónaco'.
Entremedias, una boda entre lo que se presume una persona migrante y un estadunidense, un símbolo de la diversidad de Estados Unidos y uno de los momentos de protesta silenciosa que no pasaron desapercibidos. Bad Bunny cae sobre el interior de la casita y se va mientras resuenan los ecos de 'Gasolina' de Daddy Yankee.
La expectativa de ver al reggaetonero puertorriqueño se transformó en asombro cuando, en su lugar, irrumpió por sorpresa la estrella estadunidense Lady Gaga. Ataviada con un impecable traje azul y escoltada por una orquesta tropical, la cantante tomó el control del espectáculo para cantar 'Die With a Smile', junto a una banda de salsa.
La artista se despidió de los focos justo antes del inicio de 'Baile Inolvidable', el momento cumbre del espectáculo.
El estadio Levi's de Santa Clara estalló en júbilo cuando sonaron los primeros acordes de 'NUEVAYoL', escena en la que Bad Bunny reapareció para entregarle simbólicamente un premio Grammy a un niño que sintonizaba la televisión junto a su padre.
Las sillas blancas, la bomba puertorriqueña y el sapo concho
Del escenario de la plantación de bananos, sentado en una de las sillas similares a la de la cubierta del álbum 'Debí tirar más fotos', el cantante Ricky Martin hacía presencia para cantar el reivindicativo 'Lo que le pasó a Hawai'.
A pesar de ser políticamente correcta, la actuación estuvo cargada de mensajes, como los residentes de las zonas más pobres de Puerto Rico bailando su reguetón, o los postes eléctricos que rodeaban al 'conejo malo' mientras sujetaba una bandera de su país y cantaba 'el Apagón'.
No podía faltar el sapo concho, un anfibio endémico de Puerto Rico en peligro crítico de extinción y que Bad Bunny ha utilizado como símbolo autóctono de su reciente gira mundial.
El espectáculo se acercaba a su fin, no sin antes pronunciar las únicas palabras en inglés que se escucharon durante su actuación: "God bless America", dice Bad Bunny, quien procede a nombrar países del continente americano y sobre el escenario, aparecen todas las banderas de los países que componen Latinoamérica.
Con información de EFE.
SNGZ