¿Y al sector empresarial qué papel le toca jugar?

Escribe Laura González, columnista invitada de MILENIO Estado de México

Vicepresidenta de enlace legislativo de la Concanaco.
Toluca /

La noche del primero de Julio vimos una manifestación pública de máximo interés del sector privado por el resultado de la elección de presidente en este país.

Salieron en unidad los máximos líderes de las cúpulas empresariales a nivel nacional para dar a conocer el papel que tomaría la iniciativa privada ante el nuevo escenario político. Ya previo a esa fecha se notó un interés muy marcado en que el tema económico fuera preponderante en la agenda de los partidos.

No podemos pensar en un país, que ante la realidad económica mundial, ante la renegociación de un Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ante la participación en decenas de tratados comerciales de todo el mundo, ubicado entre las 20 economías mas importantes a nivel global, evitemos hablar de crecimiento, empleo e inversión y con ello comprometer a quien dirige al país hacia una política de desarrollo permanente.

Lo mismo en el mundo empresarial ha sido constante poner sobre la mesa la necesidad de incrementar la inversión productiva y la inversión privada, controlar la inflación, dar mayor juego a las pymes, controlar la política monetaria y fiscal y en respuesta escuchamos ya proyectos de combate a la corrupción, saneamiento de las finanzas públicas a través de un plan de austeridad, no endeudamiento, mayores oportunidades de empleo a los jóvenes, no incremento a los impuestos, todo esto con el fin de generar confianza.

Las cámaras empresariales que forman parte de la sociedad civil organizada asumen su nuevo papel de observadores, actores económicos y evaluadores. La clásica apatía de los empresarios sobre el entorno gubernamental comienza a ser abatida al ver que nuestra voz y participación está teniendo un impacto que nos pone hoy como importante contrapeso de los gobiernos en sus tres niveles, ahora si nos toca entrometernos más en vigilar lo que hemos planteado desde que inició este importante proceso electoral y hacer que se cumpla; la sociedad somos todos, somos ciudadanos con derechos y obligaciones.

La responsabilidad de que esto funcione, en buena parte está en nosotros.

Nuestra realidad como contribuyentes, proveedores, beneficiarios, inversores y empleadores nos obliga a involucrarnos en la creación de programas y políticas públicas, sistemas de control y evaluación, nuevas leyes y sus reformas. La nueva realidad para los gobernantes es asumir que no podrán gobernar solos y deberán implementar nuevos esquemas de participación ciudadana.

Apostemos los que diario nos jugamos el patrimonio a que ningún gobierno y ningún color nos quite el sueño, la realidad es que no hay crisis ni escenario que los empresarios no podamos enfrentar y sacar adelante bajo una estricta disciplina de trabajo, pero hoy sumamos una nueva tarea que atender: la participación activa en las decisiones de una nación.

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