Entre el sonido herramientas, el tecleo constante de computadoras y la tensión previa a la competencia, el Regional de FIRST volvió a convertir a Torreón en el epicentro de la innovación juvenil en México, con la participación de 17 equipos patrocinados por Peñoles que buscan no solo destacar en la pista, sino transformar su entorno a través de la ciencia y la tecnología.
El evento reúne a estudiantes de distintos estados del país que, durante meses, han diseñado, construido y programado robots capaces de resolver retos complejos en un entorno competitivo que privilegia tanto la ingeniería como los valores colaborativos.
Llegan los equipos
Este miércoles fue la llegada de los equipos y la instalación de los pits, los espacios asignados a cada equipo, se vive una dinámica que mezcla precisión técnica con entusiasmo juvenil.
Cada estación es un pequeño laboratorio donde se afinan detalles de último momento: cables que se ajustan, sensores que se calibran y estrategias que se replantean a contrarreloj.
Entre los participantes destaca el equipo CETMOV-4401, originario de Laguna del Rey, uno de los 17 conjuntos respaldados por Industrias Peñoles, cuya participación ha sido clave para fortalecer la presencia de talento lagunero en este tipo de competencias internacionales.
El acompañamiento de Peñoles no solo se traduce en recursos, sino en mentoría, formación técnica y desarrollo integral para los jóvenes, consolidando un modelo de impulso educativo que ha permitido que equipos de comunidades mineras y zonas alejadas accedan a plataformas de alto nivel como FIRST.
“Ya estamos listos, instalándonos en el pit que nos tocó. Estamos preparados y ansiosos por destacar”, compartió José Ascensión García Zúñiga, integrante de CETMOV- 4401, quien vive su primera experiencia dentro del equipo.
Su testimonio refleja el impacto que tiene este tipo de iniciativas en estudiantes que encuentran en la robótica una puerta hacia nuevas oportunidades.
En distintos puntos del recinto, la escena se repite: jóvenes concentrados, intercambiando ideas, resolviendo problemas y trabajando en equipo. Más allá de la competencia, el ambiente se distingue por la colaboración entre escuadras que, incluso siendo rivales, no dudan en prestarse herramientas o compartir soluciones.
Este enfoque responde a uno de los principios fundamentales de FIRST, conocido como gracious professionalism, una filosofía que promueve competir con integridad, respeto y solidaridad, priorizando el aprendizaje colectivo sobre la victoria individual.
Otro de los equipos presentes es Velabots 7577, de Velardeña, Durango donde estudiantes como Romina Machado viven su primer acercamiento a la competencia.
“Más que ganar un premio, queremos una buena representación. El equipo ha trabajado muchísimo para estar aquí”.
Su participación también pone sobre la mesa uno de los retos persistentes en las áreas STEM: la inclusión de mujeres.
Cada vez más jóvenes se abren paso en disciplinas tradicionalmente dominadas por hombres, impulsando una transformación gradual en el sector.
El Regional FIRST en Torreón no solo destaca por el nivel técnico de sus participantes, sino por el impacto social que genera. Muchos de los equipos desarrollan proyectos paralelos para llevar la ciencia y la tecnología a comunidades vulnerables, replicando el conocimiento adquirido y fomentando vocaciones tempranas.
El papel de Industrias Peñoles resulta determinante. Su respaldo a 17 equipos dentro de la competencia no solo fortalece el ecosistema educativo, sino que contribuye a formar capital humano altamente capacitado en regiones donde el acceso a este tipo de experiencias suele ser limitado.
A medida que avanzan las horas, los robots quedan listos para entrar en acción. Cada pieza ensamblada y cada línea de código representan semanas de trabajo, aprendizaje y colaboración. Sin embargo, más allá de los resultados que arroje la competencia, el verdadero logro se encuentra en el proceso.
Gracias al patrocinio de Peñoles esta competencia se consolida como un espacio donde se forman ingenieros, innovadores y líderes. Un punto de encuentro donde la creatividad, la tecnología y el compromiso social convergen para demostrar que el futuro no solo se imagina, también se construye.
Y en cada joven que ajusta un tornillo, programa un sistema o comparte conocimiento, queda claro que este evento va más allá de los robots: es una plataforma que impulsa sueños y redefine el rumbo de toda una generación.
dahh.